lunes, 18 de diciembre de 2017

TOB - La Natividad del Señor - Misa vespertina de la vigilia - Enviados en una gran misión - Mt 1, 18-25

En el evangelio de Mateo, no hay anunciación a María, pero hay una anunciación a José. En el evangelio de Lucas, el ángel Gabriel le dice a María: "No temas". 
En Mateo, el ángel sin nombre le dice a José: "No temas". 

Dios estaba haciendo algo nuevo, algo extraordinario, en la vida de María y de José, de hecho, en la vida de la raza humana. La naturaleza sin precedentes de lo que Dios estaba haciendo n ellos los llevó al temor comprensible y a la ansiedad en las vidas de María y José. Al comienzo de esta nueva fase de lo que Dios estaba haciendo, ambos necesitaban una palabra tranquilizadora: "No tengas miedo".
 
En tiempos de transición cuando hay acontecimientos perturbadores a nuestro alrededor, todos necesitamos escuchar esas palabras: "No tengan miedo". 

Son palabras que nos aseguran la presencia de Dios, Dios con nosotros, Emmanuel, en el corazón de todos eso está sucediendo, incluso en el corazón de su auto-entrega en el monte del Calvario.

Por ese amor hacia nosotros, Dios quiso enviar a su Hijo para ser el Salvador de toda la raza humana. En el elaborado lenguaje de Isaías, escuchamos: "Las naciones verán tu vindicación, y todos los reyes tu gloria; y serás llamado por un nombre nuevo que la boca del Señor dará ... "¡Para salvarnos es para lo que Él vino! ¡Quiso hacerlo, confiando en la amorosa providencia de Dios, eligió tomar nuestra humanidad, completamente, y en la carne, naciendo de una madre!

Por eso valoramos tanto el papel y la misión de María: ser la madre que sirvió al plan de salvación de Dios. Con su ¡SÍ! Ella asume su misión en plenitud, en libertad y con absoluta ternura. Ser Madre del Salvador es a la vez tarea y entrega libre, es responsabilidad y donación, es aceptación y confianza total en la providencia misericordiosa del Padre.

Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, "para convertirse en la madre del Salvador, María fue enriquecida por Dios con dones apropiados para su papel. El ángel Gabriel la saluda como "llena de gracia", totalmente preparada para su gran misión en la vida.

Así como Dios preparó a María para su papel y misión, así también a nosotros se nos prepara para cumplir de la mejor manera lo que Él nos pide. Dios prepara a quienes él elige para su papel y misión, Él quiere que todos los que le sirven estén preparados, en un proceso formativo que requiere de nosotros: aceptación, compromiso, perseverancia, desprendimiento y confianza total en su providencia. 

Somos elegidos y llamados a la santidad. Dios nos ha preparado para obras de servicio y de vida; nos dá a Jesús como la mejor inspiración y guía, nuestro Señor y amigo a la vez. Nos ha llamado desde las aguas salvíficas del Bautismo, nos da el apoyo de su Iglesia y sus Sacramentos, y nos fortalece para cooperar en el mundo cumpliendo con Su voluntad salvadora.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - La Natividad del Señor - Vigilia - TOB 

La Natividad del Señor (Navidad) - Misa vespertina de la vigilia

Primera lectura: Is 62, 1-5 
Por amor a Sión no me callaré y por amor a Jerusalén no me daré reposo, 
hasta que surja en ella esplendoroso el justo y brille su salvación como una antorcha. 

Entonces las naciones verán tu justicia, y tu gloria todos los reyes. 
Te llamarán con un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. 
Serás corona de gloria en la mano del Señor y diadema real en la palma de su mano. 

Ya no te llamarán "Abandonada", ni a tu tierra, "Desolada"; 
a ti te llamarán "Mi complacencia" y a tu tierra, "Desposada", 
porque el Señor se ha complacido en ti y se ha desposado con tu tierra. 

Como un joven se desposa con una doncella, se desposará contigo tu hacedor; 
como el esposo se alegra con la esposa, así se alegrará tu Dios contigo. 


Salmo Responsorial: Sal 88, 4-5. 16-17. 27 y 29 
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 
"Un juramento hice a David mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: 
'Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente'.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 

El me podrá decir: 'Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva'. 
Yo jamás le retiraré mi amor ni violaré el juramento que le hice".
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 

Señor, feliz el pueblo que te alaba y que a tu luz camina, 
que en tu nombre se alegra a todas horas y al que llena de orgullo tu justicia. 
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 

Segunda Lectura: Hch13, 16-17. 22-25 
Al llegar Pablo a Antioquía de Pisidia, se puso de pie en la sinagoga y haciendo una señal para que se callaran, dijo: 
"Israelitas y cuantos temen a Dios, escuchen: El Dios del pueblo de Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste vivía como forastero en Egipto y lo sacó de allí con todo su poder. Les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios. 

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un Salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: 'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias' ". 

Aclamación antes del Evangelio 
R. Aleluya, aleluya. 
Mañana será destruida la maldad en la tierra y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. 
R. Aleluya. 

Evangelio: Mt 1, 1-25 
Genealogía de Jesucristo, Hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz; Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David. 

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia. 

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. 

De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce. 

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. 

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". 

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. 

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa. Y sin que él hubiera tenido relaciones con ella, María dio a luz un hijo y él le puso por nombre Jesús. 

O bien:
Mt 1, 18-25 
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: 
Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. 

José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. 

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. 

Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados". 

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. 

Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa. 

Y sin que él hubiera tenido relaciones con ella, María dio a luz un hijo y él le puso por nombre Jesús.

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