domingo, 17 de junio de 2018

TOB - 11vo Domingo - Las Prioridades Espirituales - Mc 4, 26-34

La renovación espiritual es un regalo de Dios que crece ayudada por el Espíritu Santo y mediante nuestra propia oración. Ezequiel, pudo haber sido un entusiasta jardinero, él sabe que es Dios quien ha plantado su pueblo para que de frutos. La ramita del cedro está plantada en una alta montaña para un noble propósito.

Para nosotros, el árbol favorito de Dios es la iglesia de Cristo, que como un buen árbol está llamada a ser una familia acogedora, fuente de iluminación y consuelo para las personas de todas las naciones. Este árbol fue plantado por Dios para producir ramas y dar fruto, proporcionando sombra para las criaturas de todo tipo.

Jesús fue un gran creyente y promotor de la renovación espiritual, tanto de los corazones de sus oyentes como de las estructuras de la religión judía.

En la parábola de hoy, llama la atención sobre el misterioso milagro del crecimiento y la fecundidad.
El jardinero debe hacer el trabajo preliminar inicial y, posteriormente, cualquier deshierbe y riego que pueda requerirse; pero al final es el Espíritu de Dios quien hace que el cambio fructífero suceda en nuestras vidas  y en las vidas de los otros. Hoy, confiados, llamamos al Espíritu Pentecostal para que sople fuertemente en nuestra Iglesia, para que despierte en todos nuestros corazones ese amoroso deseo de crecer, de compartir, de estar en comunión en cada misa, en cada Eucaristía.

San Pablo nos puede ayudar a redescubrir las prioridades espirituales en nuestras vidas, Pablo, con su experiencia personal, nos trae palabras llenas de esperanza. En medio de toda la tensión que sintió al lidiar con la disidencia en Corinto, se aferra a su confianza en Cristo, como su amigo invisible y omnipresente. Pablo puede estar sereno incluso ante la perspectiva de su propia muerte, cuando estará más "en casa con el Señor".

Luego agrega un principio rector válido para cada uno de nosotros: "Ya sea que estemos en casa o lejos de ella, tenemos el objetivo de complacer al Señor. "Sin abandonar a la esperanza de colegialidad y diálogo en nuestra Iglesia, tratamos de construir la Iglesia de Jesucristo en sintonía con la creación y la dignidad humana. El Espíritu del Resucitado, removerá lo que sea necesario para hacer que su Iglesia crezca y prospere en paz, armonía y alegría.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, 11vo Domingo TOB

Primera lectura: Ez 17, 22-24
Esto dice el Señor Dios:
“Yo tomaré un renuevo de la copa de un gran cedro,
de su más alta rama cortaré un retoño.

Lo plantaré en la cima de un monte excelso y sublime.
Lo plantaré en la montaña más alta de Israel.
Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico.
En él anidarán toda clase de pájaros y descansarán al abrigo de sus ramas.

Así, todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor,
humillo los árboles altos y elevo los árboles pequeños;
que seco los árboles lozanos y hago florecer los árboles secos.
Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré”.

Salmo Responsorial: Salmo 91, 2-3. 13-14. 15-16 (2a)
¡Que bueno es darte gracias, Dios altísimo y celebrar tu nombre,
pregonando tu amor cada mañana  y tu fidelidad, todas las noches.
R. ¡Que bueno es darte gracias Señor!
Los justos crecerán como las palmas, come los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor, en medio de sus atrios darán flores.
R. ¡Que bueno es darte gracias Señor!
Seguirán dando fruto en su vejez, frondosos y lozanos como jóvenes,
para anunciar que en Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen.
R. ¡Que bueno es darte gracias Señor!

Segunda lectura: 2 Cor 5, 6-10
Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.

Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.

sábado, 9 de junio de 2018

TOB - 10ma Semana - Vencer el mal con el bien - Mc 3, 20-35

La amenaza del mal en la existencia humana es profunda y generalizada. El Génesis habla sobre el origen del mal: proviene tanto del hombre externo (como el Serpiente-Tentador) como también del interior. 

La condición humana con su experiencia de desarmonía en las relaciones con los demás y en nuestra relación con Dios se presenta como una caída del ideal, y esta desarmonía que es la esencia del mal, es el resultado del pecado. 

Podríamos desarrollar la noción de mal desde la discordia política y social que fragmenta las sociedades con la opresión y la revolución violenta, o la falta de armonía en la vida familiar con su  reacción en cadena de respuestas amargas. En el caso de Adán y Eva, el pecado nunca es un asunto privado; siempre tiene implicaciones sociales, para otros se ven afectados.

La parábola de Jesús sobre la falta de armonía tiene una resonancia más amplia que la de un solo hogar: una casa dividida no puede sostenerse. Parece igualmente cierto que una humanidad dividida y que lucha contra sí misma no va a sobrevivir. La ingeniosa creatividad de la ciencia ha producido suficiente poder destructivo para hacer que nuestro mundo sea totalmente inhabitable. Cuanto más control desarrollamos sobre el mundo y más bienes producimos, más proliferan también las posibilidades para el mal. Este es el talón de Aquiles, en nuestro estado humano caído.

Los logros humanos son a menudo imperfectos; Si construimos nuestras torres hacia el cielo, se convierten en Babeles de confusión y razas. Pero, el Evangelio proporciona un camino a seguir. Lo que se insinuó en Génesis llegó a su plena revelación en el ministerio de Jesús, quien trabajó para vencer por completo el poder y la influencia del mal. 

Con su acción, Jesús revela la restauración de la creación de Dios: sanar a las mujeres y los hombres y volver a hacerlos normales. Nuestra humanidad ya no está sola en una lucha sin esperanza contra el mal, Si pertenecemos a Cristo es posible que compartamos la nueva creación.

Los mejores regalos de Dios en Jesús son rechazados con la reacción cínica de los líderes judíos. El orgullo, el deseo de ser árbitros de todo lo que es bueno, los motiva a ver en Jesús no el poder visible del Espíritu de Dios, sino un truco del diablo. Lo que parecía bueno, no podían negarlo, sino solo reinterpretarlo, para aferrarse a su propia posición fija. 

Esa mentalidad cerrada es la que censura Jesús, porque debemos estar listos para ver la bondad de Dios en lugares y momentos inesperados. Nuestro camino de regreso a la nueva creación implica apertura y humildad. 

Es un viaje que no involucra puestos de privilegio garantizado. Incluso los parientes consanguíneos de Jesús no tienen una posición especial en el reino. Pertenecer a Jesús es igualmente abierto a todos; la única condición es nuestra disposición a comprometernos a hacer la voluntad del Padre. Este fue el compromiso que Adán y Eva dejaron de hacer, pero que se nos abrió en Cristo.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano TOB - X Domingo

Primera lectura: Gen 3, 9-15
Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios: “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?”

Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”.

Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente: “Porque has hecho esto, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias salvajes.

Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón”.

Salmo Responsorial: Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6.7-8 (7)
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara?
Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor. mucho más que a la aurora el centinela.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel del Señor,
porque del Señor viene la misericordia, y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades.
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Segunda lectura: 2 Cor 4, 13–5, 1
Hermanos: Como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

Por esta razón no nos acobardamos; pues aunque nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se renueva de día en día. Nuestros sufrimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna, una gloria que los sobrepasa con exceso.

Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno. Sabemos que, aunque se desmorone esta morada terrena, que nos sirve de habitación, Dios nos tiene preparada en el cielo una morada eterna, no construida por manos humanas.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 12, 31-32R. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo.
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

Los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.

Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

sábado, 2 de junio de 2018

TOB - 9no Domingo - Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo - Su presencia entre nosotros

Jesús es alimento viviente enviado desde arriba para nosotros. A diferencia de la comida ordinaria, que sostiene la vida corporal, esta comida da una vida que es eterna. Desde la zarza ardiente hasta la suave brisa, Dios ha dado a conocer su presencia entre nosotros desde el comienzo de los tiempos.

La presencia eucarística de Cristo es pan y es vino, uno de los elementos más comunes de la comida y la bebida en su tiempo. El Señor se hace presente entre nosotros en las cosas cotidianas.

El pan proviene de unas semillas de trigo mezcladas con agua, que después de hechas masa y varias etapas de desarrollo, terminan como una unidad que llamamos pan.

El vino comienza como un racimo de uvas que, procesadas, terminan en lo que llamamos vino.

Cuando un grupo de personas se reúne para orar, cada una de ellas es única, pero, después de un proceso que es obra del Espíritu de Dios, se convierten en una unidad, que llamamos iglesia, o el Cuerpo de Cristo. En comunión, el Cuerpo (de la comunidad) de Cristo se nutre del Cuerpo (sacramental) de Cristo.

Si alguien nos invitara a acercarnos lo más cerca que podamos para escuchar algo que quiere susurrarnos ocurriría que cuanto más te acercas a la fuente de sonido, más cerca estarás el uno del otro, hasta tocar un hombro con el otro. Es de este mismo modo como se forma la comunidad o el Cuerpo de Cristo. El proceso de acercar a las personas al Señor  da como resultado directo que las personas terminan siendo más cercanas entre sí.

En la historia, Dios ha hablado a su gente sorprendentemente. Habló a Elías desde la suave brisa, le habló a Moisés desde la zarza ardiente. Al nacer Jesús, los pobladores de  Belén ni se enteraron ni se entusiasmaron con el nacimiento de un nuevo bebé. Más tarde, Herodes se burlaría de Jesús tomándolo de tonto, también los soldados se burlaban del "rey". Después de la resurrección, María Magdalena lo confundió con el jardinero, Pedro pensó que era un fantasma, y ​​los discípulos en el camino a Emaús pensaron que era un viajero extraño cualquiera. Que él se presente en una forma tan simple como comida y bebida es justo lo que podríamos esperar de "El Dios de las sorpresas".

Ya lo decía San Columbano: "Hermanos, la fuente es la sabiduría, la Palabra de Dios en las alturas (Si 1, 5), deseémosla, busquémosla: en ella están ocultos, como dice el Apóstol, todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col 2, 3); ella invita a los que tienen sed a que se lleguen a beber. Si tú tienes sed bebe en la fuente de vida; si tienes hambre, come el Pan de vida. Dichosos los que tienen hambre de este Pan y sed de esta fuente. Comen y beben sin cesar y desean seguir bebiendo y comiendo. Qué bueno es poder comer y beber siempre, sin perder la sed ni el apetito, aquello que continuamente se puede gustar sin dejar de desearlo. El rey profeta lo dice: Gusten y vean qué bueno es el Señor (Sal 33, 9)»15.

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TOB -Lecturas en Lenguaje Latinoamericano - Fiesta del Corpus Cristi

Primera lectura: Ex 24, 3-8
En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”.

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: “Obedeceremos. Haremos todo lo que manda el Señor”.

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído”.

Salmo ResponsorialSalmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18 (13)
R/. Levantaré el cáliz de la salvación.
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de la salvación, e invocaré el nombre del Señor.
R/. Levantaré el cáliz de la salvación.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos.
De la muerte, Señor, me has librado, A mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/. Levantaré el cáliz de la salvación.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo.
R/. Levantaré el cáliz de la salvación.

Segunda lectura: Heb 9, 11-15
Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.

Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo!

Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

Secuencia
Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos des da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

*El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.
Amén.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 14, 12-16. 22-26
El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.


Notas: La celebración de la Eucaristía en la Didaché
En la Didaché encontramos un testimonio explícito sobre la Eucaristía donde insinúa implícitamente al exigir que sólo puedan acceder a ella los bautizados por ser un alimento sagrado.

“Respecto a la acción de gracias, daréis gracias de esta manera: Primeramente, sobre el cáliz: Te damos gracias, Padre nuestro, por la santa viña de David, tu siervo, la que nos diste a conocer por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Luego, sobre el fragmento: Te damos gracias, Padre nuestro, por la vida y el conocimiento que nos manifestaste por medio de Jesús, tu siervo. A ti sea la gloria por los siglos. Como este fragmento estaba disperso sobre los montes y reunido se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino. Porque tuya es la gloria y el poder por Jesucristo eternamente. Que nadie, empero, coma ni beba de vuestra acción de gracias, sino los bautizados en el nombre del Señor, pues acerca de ello dijo el Señor: No deis lo santo a los perros” (Didaché 9,1-4)

En la Didaché vemos que los primeros cristianos veían la Eucaristía como el sacrificio puro y perfecto profetizado por el profeta Malaquías “Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura.” (Malaquías 1,11).

“Reunidos cada día del Señor, rompan el pan y den gracias, … Porque éste es el sacrificio del que dijo el Señor: En todo lugar y en todo tiempo se me ofrece un sacrificio puro, porque yo soy rey grande, dice el Señor, y mi Nombre es admirable entre las naciones.” (Didaché 14,1-3)

Cristo no se “resacrifica” en cada Misa, el único sacrificio de Cristo es presentado a Dios Padre en cada Eucaristía, y por eso en el Catecismo oficial de la Iglesia Católica se enseña que “actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador”(CEC 1330) y no que lo “repite”.


San Columbano - Sobre la Eucaristía

«Queridos hermanos, si su alma tiene sed de la fuente divina de la que les voy a hablar, aticen esta sed y no la apaguen. Beban pero sin hartarse. Porque la fuente viva nos llama, la fuente de vida nos dice: El que tenga sed que venga a mí y beba. ¿Beber qué? Escúchenle. El profeta les lo dice, la misma fuente lo declara: Me han abandonado a mí, que soy la fuente de vida, dice el Señor (Jr 2, 13). El mismo Señor, Jesucristo nuestro Señor, es la fuente de vida, y por eso nos invita para que lo bebamos. Lo bebe el que lo ama; lo bebe el que se sacia con la Palabra de Dios, la ama y la desea; lo bebe el que arde de amor por la sabiduría...

Hermanos, la fuente es la sabiduría, la Palabra de Dios en las alturas (Si 1, 5), deseémosla, busquémosla: en ella están ocultos, como dice el Apóstol, todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col 2, 3); ella invita a los que tienen sed a que se lleguen a beber. Si tú tienes sed bebe en la fuente de vida; si tienes hambre, come el Pan de vida. Dichosos los que tienen hambre de este Pan y sed de esta fuente. Comen y beben sin cesar y desean seguir bebiendo y comiendo. Qué bueno es poder comer y beber siempre, sin perder la sed ni el apetito, aquello que continuamente se puede gustar sin dejar de desearlo. El rey profeta lo dice: Gusten y vean qué bueno es el Señor (Sal 33, 9)»15.

sábado, 26 de mayo de 2018

TOB - 8vo Domingo - Santísima Trinidad - La plenitud del amor - Mt 28, 16-20

Dicen que "dos es compañía, tres son multitud", pero la fiesta de hoy lo tendría de otra manera. Allí, la figura tres simboliza la perfección y la simetría perfecta, y vuelve a aparecer en todos los momentos clave de la historia de Cristo, porque la vida de Jesús reflejaba constantemente la Trinidad de Dios. La Santísima Trinidad, el misterio que celebramos hoy, está más allá del alcance del tiempo y la comprensión del razonamiento humano.

Tres figuras componen la escena de la Natividad en Belén: la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Sus primeros visitantes fueron los tres hombres sabios. Más tarde, en el desierto, preparándose para comenzar su vida pública, Jesús fue tentado tres veces por el diablo. Una buena historia debería tener un comienzo, un medio y un final. Cristo fue un narrador por excelencia y tres figuras prominentes en sus parábolas. El hijo pródigo es sobre un padre y sus dos hijos; el buen samaritano habla del comportamiento de tres transeúntes, el sacerdote, el levita y el samaritano; el sembrador sembró su semilla en tres tipos diferentes de terreno, produciendo tres niveles diferentes de cosecha. El final de su vida, como el principio, tiene nuevamente los tres motivos. Durante su Pasión, Pedro lo negó tres veces. En el camino al Calvario, cayó tres veces. La escena de la crucifixión tiene tres figuras, Cristo entre dos ladrones. Antes de su resurrección, pasó tres días en la tumba.

Dios es amor. Hay tres personas en la Trinidad, el Padre el Hijo y el Espíritu Santo. Juntos representan la plenitud del amor. El Padre ama al Hijo, el Hijo ama al Padre. El Espíritu Santo es su amor el uno por el otro. Estamos hechos a la imagen de un Dios trino. Dios el Padre, quien nos creó, su Hijo que nos salvó, y el Espíritu Santo que continúa guiándonos. Nuestras vidas deben reflejar la Trinidad. Debemos ser siempre creativos como el Padre, compasivos como su Hijo, y disponer de nuestros talentos al servicio de otros como el Espíritu Santo.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano TOB - Solemnidad de la Santísima Trinidad

Primera lectura: Dt 4, 32-34. 39-40
En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pueblo ha oído sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios? 

Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre''.

Salmo Responsorial: Salmo 32, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22 (12b)
Sincera es palabra del Señor y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 
La palabra del Señor hizo los cielos y su aliento, sus astros;
pues el Señor habló y fue hecho todo; lo mandó con su voz y surgió el orbe.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 
Cuida el Señor de aquellos que lo temen en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambres les da vida.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 
En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestra amparo.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Puesto que en ti, Señor, hemos confiado.
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 

Segunda lectura: Rom 8, 14-17
Hermanos: Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.

El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, 
da testimonio de que somos hijos de Dios. 
Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

Aclamación antes del Evangelio: Apoc 1, 8R. Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá.
R. Aleluya.

Evangelio: Mt 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: 
"Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

viernes, 18 de mayo de 2018

TOB - Pentecostés, Así también los envío Yo - 20,19-23

Celebramos hoy la fiesta solemne de Pentecostés cincuenta días después de la Pascua. 
Fiesta del Espíritu Santo y la «inauguración» de la misión de la Iglesia.

La primera lectura de los Hechos es una construcción de San Lucas que quiere explicar la razón por la que los discípulos, como Jesucristo, tienen el poder para hacer las maravillas que ellos hacen.

Para eso, Lucas recoge la «fiesta de las semanas» del antiguo Israel que celebraba la conmemoración de la llegada del pueblo al Sinaí
donde Yahvé le entrega las tablas de la Ley a Moisés en medio de truenos relámpagos y viento huracanado. 

Los elementos simbólicos del Sinaí y de Pentecostés,
son elementos simbólicos de gran resonancia cósmica
donde se que manifiestan la intervención renovadora de Dios
en la historia humana.

En su carta a los Corintios,
Pablo resalta la acción del Espíritu en la vida de los creyentes
y en la construcción de la Comunidad eclesial.
El Espíritu une la misión de la Iglesia a la misión de Jesús. 

Pablo sabe de las divisiones al interior de esta comunidad,
por eso insiste que los dones, los carismas, los ministerios
y los servicios vienen de un mismo Espíritu.
Dice que todos los carismas, dones y ministerios
están en función del crecimiento de la Iglesia. 

La acción del Espíritu cualifica la misión de la Iglesia en el mundo y no sólo para la santificación individual. 

En el Evangelio, Juan presenta dos escenas contrastantes.
1) Los discípulos encerrados en una casa, llenos de miedo y al anochecer.
2) Jesús que entra, les comunica la paz, les muestra sus heridas como signo de su presencia real, 
    los llenan de alegría y les comunica el Espíritu que los hace listos para la misión.

Jesús cambia su miedo, oscuridad, encierro y aislamiento en: paz, alegría y envío misionero.  El Espíritu con su acción misteriosa transforma al creyente y a la comunidad. Hace que la Resurrección, ascensión, irrupción del Espíritu y la misión eclesial se muestren íntimamente articuladas.

Estos no son momentos aislados e indivuduales son momentos  grupales, simultáneos, progresivos y dinamizadores en la comunidad creyente.

Jesús promete a sus discípulos que pronto regresará, que nos les dejará solos y ¡cumple! Les dijo que el Espíritu Santo de Dios les ayudará a entender todo lo que él les anunció y ¡eso sucede! 

Al soplar sobre ellos como Dios sopló para crear al ser humano, Jesús les comunica el Espíritu que todo lo crea y lo hace nuevo.
Ellos son las personas nuevas de la creación restaurada por la entrega amorosa de Jesús. 

- Con la irrupción del Espíritu Santo en la historia humana
comienza una nueva forma de experimentar a Dios.
- Pentecostés es el comienzo de la etapa definitiva en la historia de la salvación.
- Es el comienzo de la predicación del evangelio por parte de la Iglesia apostólica. 
- El Espíritu empuja la Iglesia más allá de las fronteras geográficas, sociales y culturales
y todos entienden el mensaje en su propia lengua. Todos los pueblos hasta entonces conocidos indican que el mensaje evangélico es universal.
- Se hace en comunidad, cuando los discípulos están reunidos,
y su anuncio inaugura una nueva comunidad.

A veces, la violencia, injusticias, miseria y la corrupción de la sociedad
nos llenan de desesperanza, miedo y desaliento.
No vemos salidas y nos encerramos en nosotros mismos, en nuestros asuntos individuales y olvidamos del gran asunto de Jesús. De repente, Él irrumpe en nuestro interior,
traspasa las puertas del corazón e ilumina el entendimiento
para comprender que no nos ha abandonado,
que sigue presente en la vida del creyente, en la comunidad y en el mundo.

Lo reconocemos actuando en muchas personas y organizaciones
que luchan contra todas las formas de pecado que nos deshumanizan y alienan.
El Espíritu de Dios sigue actuando en la historia aunque no lo percibamos
porque lo hace en silencio.
Muchas veces no lo sentimos porque actúa en forma muy sencilla
a través de gestos que pueden pasar desapercibidos.
La prisa y preocupación diaria nos impide escucharlo y reconocerlo.
Hay que procurar un tiempo de oración más profunda, tratando de escuchar las mociones que el Espíritu suscita en mí,
en mi comunidad y en el mundo, en el compromiso del amor, de la atención a los pobres.


Oración
Dios nuestro, Espíritu inasible, Luz sobre toda luz,
Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida 
derrámate hoy de nuevo sobre toda la Creación 
para que buscándote más allá
de los diferentes nombres con que te invocamos, 
unidos en amor a todo lo que existe.
Tú que vives y haces vivir,
por los siglos de los siglos.
que alienta en toda la Creación:
y sobre todos los pueblos,
podamos encontrarte, y podamos encontrarnos en ti.


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TOB - Lecturas en Lenguaje Latinoamericano para Pentecostés: Misa del día

Hch 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Salmo responsorial 103: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra
1Cor 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Jn 20,19-23: Reciban el Espíritu Santo

Hechos de los apóstoles 2, 1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban,
y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. 
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les concedía que se expresaran.

Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. 
Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. 
Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración:
«Pero éstos ¿no son todos galileos?
¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa.
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia,
de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma,
unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes.
Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»

Salmo responsorial: 103 (104) 1, 24, 29-30, 31, 34
Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.
R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

1Corintios 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Ahora les digo que ninguno puede gritar: «¡Maldito sea Jesús!» si el espíritu es de Dios; 
y nadie puede decir: «¡Jesús es el Señor!», sino con un espíritu santo. 

Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo.
Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.
La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común.

Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, 
todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo,
ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.

O bien: Gal 5, 16-25
Hermanos: Los exhorto a que vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu;
así no se dejarán arrastrar por el desorden egoísta del hombre. Este desorden está en contra del Espíritu de Dios,
y el Espíritu está en contra de ese desorden. Y esta oposición es tan radical, que les impide a ustedes hacer lo que querrían hacer.
Pero si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley.

Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta del hombre: la lujuria, la impureza, el libertinaje, la idolatría, la brujería,
las enemistades, los pleitos, las rivalidades, la ira, las rencillas, las divisiones, las discordias, las envidias, las borracheras,
las orgías y otras cosas semejantes.
Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes hacen estas cosas no conseguirán el Reino de Dios.

En cambio, los frutos del Espíritu Santo son:
el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de sí mismo.
Ninguna ley existe que vaya en contra de estas cosas.

Y los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con sus pasiones y malos deseos.
Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.

Secuencia
Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminarnos.

Ven ya, padre de los pobres,
luz que penetra en las almas,
dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo,
amable huésped de alma,
paz en las horas de duelo.

Eres pausa en al trabajo;
brisa, en un clima de fuego;
consuelo, en medio del llanto.

Ven, luz santificadora,
y entra hasta el fondo del alma
de todos los que te adoran.

Sin tu inspiración
divina los hombres nada
podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias,
fecunda nuestras desiertos
y cura nuestras heridas.

Doblega nuestra soberbia,
calienta nuestras frialdad,
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen
en ti su fe y su confianza
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos,
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno.

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
R. Aleluya.


Juan 20,19-23: Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo. Reciban el Espíritu Santo
Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» 
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. 
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.»

O bien:  
Jn 15, 26-27; 16, 12-15 Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena,
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".

sábado, 12 de mayo de 2018

TOB - 7mo Domingo de Pascua, Ascención - Última voluntad y testamento - Mc 16:15-20

Marcos sólo señala que el Señor Jesús "fue llevado al cielo" y luego describe que gracias a la la fe de los apóstoles en Jesús, el Espíritu Santo ayuda en la difusión de su Evangelio con la ayuda invisible de su gracia: "mientras el Señor trabajaba con ellos y confirmaba el mensaje ..." Los que salen en su nombre, lo hacen también con su bendición. Jesús establece el gran objetivo para los discípulos: "Vayan por todo el mundo y proclamen las buenas nuevas a toda la creación". En el Evangelio de Mateo se agrega la promesa definitiva del Señor: "y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo."

Hubo una vez una mujer mayor que dudaba mucho sobre hacer su voluntad. Hacer su voluntad podría significar que no tenía mucho tiempo para vivir. Por otro lado, muchas familias se separan mal solo porque algún miembro de las mismas no hizo nunca un testamento de herencia.

En el evangelio de hoy, Jesús es bastante claro acerca de su voluntad final para sus seguidores. Debían difundirse activamente y compartir el mensaje de salvación que él había enseñado. Esta misióne es simple de entender pero difícil de llevar a cabo. Es enseñar a los demás todo lo que Jesús les había enseñado. Los discípulos lo habían seguido, deberián pedir a otros que lo acepten y también lo sigan porque el mensaje y trabajo de conversión y salvación debe continuar de generación en generación, hasta el final de los tiempos.

A pesar de todos los cambios en la iglesia y en la sociedad, hay dos cosas no han cambiado: Jesús mismo y su mensaje de gracia y misericordia. El Mensaje y el Mensajero no cambian, y nunca cambiarán. Las personas que se preocupan por los cambios en la iglesia y la sociedad deben confiar en que todavía se puede confiar en lo básico. Él está con nosotros siempre ... y su misión es nuestra misión también.

"Cada día escribes con tu vida una página nueva del evangelio,
a través de las cosas que haces y las palabras que dices.
Otros leerán lo que escribas allí, si es fiel y verdadero.
Entonces verán lo qué es el evangelio según tú, a través de tu vida.

Aunque no lo vemos, Él todavía está con nosotros, guiándonos y apoyándodos. Cuando estamos solos, no necesitamos ser solitarios. Uno puede estar rodeado de personas y aún así estar solo, pero estamos con el estado de ánimo correcto podemos sentir, con Cicerón, non nobis, sed omnibus "no para nosotros, sino para todos". La comunicación con nuestro Señor no necesita palabras, si estoy abierto a su presencia en mi vida y vivo con consciente de su presencia eso nos empuja a servir a los otros, así experimentar como esos primeros cristianos la alegría del Evangelio.


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano TOB - Ascención

Primera lectura: Hch 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.

Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos.

Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo?
Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.


Salmo Responsorial: Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9 (6)
Aplaudan, pueblos todos, aclamen al Señor, de gozos llenos; 
que el Señor, el Altisimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo.
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos.
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos.
Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo.
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

Segunda lectura: Ef 1, 17-23Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.


O bien: Ef 4, 1-13
Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Por eso dice la Escritura: Subiendo a las alturas, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.

¿Y qué quiere decir “subió”? Que primero bajó a lo profundo de la tierra. Y el que bajó es el mismo que subió a lo más alto de los cielos, para llenarlo todo.

Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.

O bien: Ef 4, 1-7. 11-13
Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos. 

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 28, 19. 20R. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 16, 15-20
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.



domingo, 6 de mayo de 2018

TOB - 6to Domingo de Pascua - Somos elegidos por Dios - Jn 15, 9-17

La experiencia de ser elegido especialmente por alguien es hermosa. Puede ser tan simple como ser elegidos para formar parte del equipo; o, cuando al solicitar un trabajo alguien confía en nosotros para darles una buena referencia.

Ser elegido puede ser más significativo aún. En la raíz de cada matrimonio feliz está el hecho de que dos personas una vez se eligieron y luego continuaron eligiendose, día a día. En cada amistad verdadera hay una opción similar. Dos personas eligen ser amigos el uno con el otro y valoran su relación como especial y valiosa. Como en el matrimonio, la elección debe ser mutua y libre para que la amistad dure. Cuando la elección es unilateral, hay algo de angustia en el otro lado. Una experiencias de vida realmente dolorosas es un amor no correspondido.

En el evangelio de hoy, Jesús usa este lenguaje de elección y amistad. Él dice: "Te elegí", "Te llamo amigo". Cada uno podemos escuchar esas mismas palabras como dirigidas a nosotros.

Los discípulos  nos representan a todos. Él ha entregado su vida por todos nosotros. Con San Pablo, podemos decir que el Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí. Al dar su vida por nosotros, Jesús nos eligió, personalmente, nos llamó a cada uno su amigo. Sus palabras "Ustedes son mis amigos" son para nosotros también. 

La misa hace presente la muerte-donación de Jesús en cada generación, a cada comunidad que se reúne para partir el pan. Aquí y ahora continúa hablando las mismas palabras de la última cena, "Ustedes son mis amigos", "Yo los elegí". En nuestras vidas personales, elegir lo uno significa no elegir lo otro. El Dios bueno, elige a cada uno de nosotros por igual. Como dice Pedro en la primera lectura, "Dios no tiene favoritos".

Si elijo a alguien como amigo, quiero que esa persona haga una elección similar conmigo. Cuando El Señor nos elige, busca y desea que nosotros lo elijamos a él. Al habernos elegido, quiere que correspondamos a esa elección. En el evangelio, cuando muchas personas dejaban de seguirlo, se volvió hacia sus discípulos y les dijo: "¿También desean irse?" Jesús los invitaba a responder a la elección que habían hecho de ellos. En ese momento altamente cargado, Peter dijo en nombre de todos: "Señor, ¿a quién podemos ir? Tienes el mensaje de la vida eterna ". De esta manera, declaró públicamente su elección de Jesús. 

En la Misa, ambos celebramos que El Señor nos eligió a nosotros y renovamos nuestra elección por él. Cuando respondemos a su invitación a tomar y comer, lo tomamos en serio y renovamos nuestra elección como nuestro camino, nuestra verdad, nuestra vida y nuestra resurrección.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB, 6to Dominigo de Pascua


Primera lectura: Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48
En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo: "Ponte de pie, pues soy un hombre como tú". Luego añadió: "Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere".

Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.

Entonces Pedro sacó esta conclusión: "¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?" Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.

Salmo Responsorial: Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 (2b)
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria.
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones Aclamen con júbilo al Señor.
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Segunda lectura: 1 Jn 4, 7-10
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.

Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23
R.
Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.
R. Aleluya.

Evangelio: Jn 15, 9-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros''.