domingo, 9 de septiembre de 2018

TOB - 23vo Domingo - Sanado por amor - Mc 7, 31-37

Santiago nos invita hoy a no mostrar preferencias sobre la base de la riqueza o la clase social, ni a elevar sólo a los que están mejor. Para muchos puede ser difícil evitar el favoritismo y no mostrar parcialidad, tendiendo a favorecer a unos sobre otros, a cuidar a algunos y descuidar a otros.

Entre las muchas que pudo haber conocido, un hombre elige a una mujer para ser su esposa, lo mismo que una mujer elige a un hombre por marido. Elegimos a nuestros amigos, y algunas personas eligen cuidadosamente a sus amigos. Los padres favorecerán a sus propios hijos sobre cualquier otro niño. Es natural y humano hacer distinciones.

El evangelio de esta mañana muestra un lado más generoso de la naturaleza humana. Un hombre que era sordo y sin voz fue traído a Jesús por sus amigos.

En aquellos días, e incluso hoy, no poder escuchar ni hablar era una carga lamentable.
Las personas con las que no se podía comunicar de manera significativa eran prácticamente invisibles.
Pero este hombre tuvo la suerte de tener buenos amigos, personas que se preocuparon por él
lo suficiente como para llevarlo a Jesús que tenía una reputación de sanador.

El cuidado que Jesús le dio a este hombre es sorprendente. Él aleja al hombre de la multitud y le presta toda su atención.
Aunque el hombre era sordo y mudo, todavía tiene su sentido del tacto, por lo que Jesús toca los oídos del hombre,
luego moja la lengua del hombre con su propia saliva. Luego oró por él, ese Dios que da nueva vida a este pobre hombre.
Jesús se dedica de una manera muy personal al bienestar de este hombre.
Vale la pena señalar que el hombre era un pagano, no un Judio. La región (Decápolis) donde se establece esta historia era predominantemente pagana. Jesús favoreció a los sin voz y afligidos, ya fueran judíos o paganos.

Los amigos del hombre también pueden ser una inspiración para nosotros. Trajeron a su amigo a Jesús, esperando que pudiera curarse. Incluso cuando el hombre no tenía voz, sus amigos escucharon los anhelos de su corazón, y su escucha lo llevó a su curación.
Su cuidado los llevó a hablar en su nombre. Si no hubieran sentido compasión, no habrían tomado la iniciativa de defenderlo.

Si queremos hacer nuestra parte en el trabajo de sanación del Señor,
tenemos que ser muy conscientes de las necesidades de los demás, y luego preguntarnos qué podemos hacer en su nombre.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB - Domingo 23vo

Primera lectura: Is 35, 4-7a
Esto dice el Señor: "Digan a los de corazón apocado: '¡Animo! No teman.
He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos'.

Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos
y los oídos de los sordos se abrirán.
Saltará como un venado el cojo y la lengua del mudo cantará.

Brotarán aguas en el desierto y correrán torrentes en la estepa.
El páramo se convertirá en estanque y la tierra seca, en manantial".

Salmo Responsorial: Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10 (1)
R.
Alaba, alma mía, al Señor.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
R. Alaba, alma mía, al Señor.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado.
Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
R. Alaba, alma mía, al Señor.
A la viuda y la huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
R. Alaba, alma mía, al Señor. 

Segunda lectura: Sant 2, 1-5
Hermanos: Puesto que ustedes tienen fe en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no tengan favoritismos.
Supongamos que entran al mismo tiempo en su reunión un hombre con un anillo de oro, lujosamente vestido, y un pobre andrajoso, y que fijan ustedes la mirada en el que lleva el traje elegante y le dicen: "Tú, siéntate aquí, cómodamente". En cambio, le dicen al pobre: "Tú, párate allá o siéntate aquí en el suelo, a mis pies". ¿No es esto tener favoritismos y juzgar con criterios torcidos?

Queridos hermanos, ¿acaso no ha elegido Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman?

Aclamación antes del Evangelio: Cfr Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 7, 31-37
En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Abrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad. 

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

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