domingo, 11 de febrero de 2024

TC - 1er Domingo de Cuaresma - Fuerzas que se oponen - Mc 1, 12-15

Primera lectura: Gn 9, 8-15: No volverán las aguas del diluvio a destruir la vida.
Salmo Responsorial: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9: Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Segunda Lectura: 1 Pe 3, 18-22: Murió en su cuerpo y resucitó glorificado.
Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4: Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio: Mc 1, 12-15: Arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
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En esta época y tiempo histórico, la Cuaresma no impacta la vida de los cristianos tanto como el Ramadán impacta las vidas de los musulmanes. 
Como iglesia, hoy comenzamos un viaje que terminará el Domingo de Pascua. 
 
Los tres ciclos del evangelio del primer domingo de Cuaresma,
siempre trata sobre la tentación de Jesús. El relato de Marcos sobre la tentación
es el más corto y directo ya que en él, no hay diálogo entre Jesús y Satanás.
Los detalles de las tentaciones no se explican de ninguna manera.
En cambio, tenemos esas afirmaciones enigmáticas
de que Jesús estaba con las bestias salvajes y que los ángeles le ministraban.
Podríamos pensar en las bestias salvajes y los ángeles como fuerzas opuestas.
Se podría entender que las bestias salvajes ponían a prueba la relación de Jesús
con Dios, y lo incitaban a ponerse en el centro de su vida en vez de a Dios.

Los ángeles, en contraste, apoyan a Jesús en su tiempo de lucha,
dándole la fuerza para mantenerse firme en la prueba, para resistir el ataque.
Hay un paralelo entre esta historia y nuestras propias vidas. 

Nosotros también podemos poner a prueba nuestras mejores convicciones, nuestros valores más profundos.
Los valores del evangelio no se relacionan fácilmente con el mundo competitivo y asertivo de hoy en día.
La presión para comprometer nuestros valores puede ser muy fuerte.
De hecho, podemos sentirnos muy solos ya que Jesús debe haberse sentido muy solo en el desierto.

Es bueno recordar que no estamos solos, como tampoco Jesús estaba solo en el desierto. 
Así como los ángeles estuvieron con Él, la presencia ministradora, fortalecedora y reconfortante del Señor Jesús siempre está cerca. 
 
El mensaje inicial de Jesús tan pronto como salió del desierto, 'el tiempo ha llegado; el reino de Dios está cerca ".
Ayer como hoy, es como si dijera "No teman, ayer, los ángeles nos ministrarán; Yo estaré a su lado".
Recordemos en este tiempo difícil que hoy nos toca vivir que El Señor, siempre estará a nuestro lado.
Él nos ha dado y continuará dándonos todo lo que necesitamos. 
Dios está constantemente trabajando entre nosotros y dentro de nosotros. 
Como San Pablo, podemos decir: 'Puedo hacer todas las cosas en el que me fortalece'.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - I Domingo de Cuaresma B
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Primera lectura: Gn 9, 8-15

En aquellos días, dijo Dios a Noé y a sus hijos: "Ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca, con todo ser viviente sobre la tierra. Ésta es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la vida con el diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra".

Y añadió: "Ésta es la señal de la alianza perpetua que yo establezco con ustedes
y con todo ser viviente que esté con ustedes: pondré mi arco iris en el cielo
como señal de mi alianza con la tierra, y cuando yo cubra de nubes la tierra, aparecerá el arco iris y me acordaré de mi alianza con ustedes y con todo ser viviente. No volverán las aguas del diluvio a destruir la vida".
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Salmo Responsorial: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9

 Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

 Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

 Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
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Segunda Lectura: 1 Pe 3, 18-22
Hermanos: Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres;
Él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado.
En esta ocasión, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados,
que habían sido rebeldes en los tiempos de Noé, cuando la paciencia de Dios aguardaba, mientras se construía el arca,
en la que unos pocos, ocho personas, se salvaron flotando sobre el agua.
Aquella agua era figura del bautismo, que ahora los salva a ustedes y que no consiste en quitar la inmundicia corporal,
sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro,
que subió al cielo y está a la derecha de Dios, a quien están sometidos los ángeles, las potestades y las virtudes.
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Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4
R.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, 
sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
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Evangelio: Mc 1, 12-15
En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás.
Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea
para predicar el Evangelio de Dios y decía: "Se ha cumplido el tiempo
y el Reino de Dios ya está cerca.
Arrepiéntanse y crean en el Evangelio".
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Oración
Dios todopoderoso,
concédenos quepor la práctica anual de la Cuaresma,
progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo
y vivamos en conformidad con él.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos.

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o bien:


TOB - Orando bien - Martes 1ro de Cuaresma - Mt 6, 7-15
Los evangelios retratan muchas veces a Jesús en oración y algunas veces nos dan el contenido de su oración. Sin embargo, solo una vez presentan a Jesús enseñando a sus discípulos una oración para que alimente su vida espiritual y crezcan en conección con su Padre. Esa oración se ha hecho conocida como la Oración del Señor. 

Esta oración, tiene un lugar privilegiado 
dentro de la tradición cristiana porque es la única oración 
que Jesús explícitamente nos enseñó a orar. 
A pesar de todas las diferencias entre las diversas denominaciones cristianas, esta oración es una que todos tenemos en común. 
Es una oración que todos podemos orar juntos. 

Al darnos esta oración, Jesús también nos dio una lección sobre cómo orar. 

La primera parte de la oración se centra en Dios en lugar de en nosotros mismos, el nombre de Dios, el reino de Dios, la voluntad de Dios. Jesús nos está enseñando que la oración es dejar ir a Dios, rendirse a lo que Dios quiere para su mundo y para nosotros mismos. 
Solo después de esas peticiones que se enfocan en Dios, Jesús nos enseña a enfocarnos en nuestras propias necesidades. 

El Padrenuestro nos alienta a orar por nuestras necesidades fundamentales, 
nuestra necesidad de sustento, material y espiritual, nuestra necesidad de perdón, nuestra necesidad de la liberación de Dios 
cuando el mal en cualquier forma pone nuestra fidelidad al Señor a prueba. 
Es significativo que en esas segundas series de peticiones, el Padrenuestro nos enseñe a enfocarnos en nosotros mismos no como individuos sino como miembros de una comunidad; es por eso que el lenguaje de la segunda parte de la oración es 'nuestro' en lugar de 'mi.' 
Al orar esas peticiones, estoy orando no solo por mí mismo sino por los demás. 
Oramos esta oración como miembros de una comunidad de fe. 

A través de los dos conjuntos de peticiones que componen esta oración, 
Jesús nos está enseñando que la oración siempre es salir de nosotros mismos hacia Dios y hacia los demás.

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Lecturas en Lenguaje Latinoamericano - Martes de la I semana de Cuaresma - TOB

Primera lectura: Is 55, 10-11
Esto dice el Señor: "Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, 
sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar,
a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer,
así será la palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión".

Salmo Responsorial: Salmo 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19 / 
R. (18b) El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Proclamemos la grandeza del Señor, y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todas mis temores.
R. El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres, y los libra de todas sus angustias.
R. El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Los ojos del Señor cuidan al justo y a su clamor están atentos sus oídos.
Contra el malvado, en cambio, está el Señor, para borrar de la tierra su recuerdo.
R. El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Escucha el Señor al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos de sus fieles, Y levanta a las almas abatidas.
R. El Señor libra al justo de todas sus angustias.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 4
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio: Mt 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
"Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, 
que se imaginan que a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. 
No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. 

Ustedes, pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, 
también a ustedes los perdonará el Padre celestial. 
Pero si ustedes no perdonan a los hombres, 
tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas".

TC - Miércoles de Ceniza - La vida es transitoria - Mt 6, 1-6. 16-18

Primera lectura: Jl 2, 12-18: Todavía es tiempo.
Salmo Responsorial: Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 (cf. 3ª): R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Segunda Lectura: 2 Cor 5, 20–6, 2: Ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación. 
Aclamación antes del Evangelio: Cfr Sal 94, 8: R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18: Tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
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El Miércoles de Ceniza debe hacernos conscientes de nuestra propia fragilidad
y mortalidad, además debe hacer más tangible la fugacidad de las cosas.
Pero las cenizas no son solo para conmemorar la fugacidad de la creación,
de nuestro ser.

Comenzamos la Cuaresma con  humildad, cerca del suelo,
cerca de nuestra terrenalidad: "Recuerda que eres polvo y al polvo volverás".
Estas cenizas usadas este miércoles son el residuo
de las palmas del Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos del año pasado.

Jesús murió y fue sepultado en una tumba, el lugar de la  descomposición y el lugar del polvo.
Sin embargo, resucitó de entre los muertos a una nueva vida.

Nuestro destino final no es polvo y cenizas, sino un compartir en la vida resucitada del Señor,
llegando a ser conformados a la imagen de Cristo. Mientras viajamos hacia ese destino,
escuchamos el llamado a crecer más plenamente en la imagen del Hijo de Dios,
que es un llamado a alejarse del pecado, a arrepentirnos.

Las cenizas son un signo de nuestro deseo de hacer justamente eso.
Las prácticas tradicionales de la Cuaresma de las que escuchamos en el evangelio
ponen ante nosotros los elementos esenciales para crecer a la imagen del Hijo de Dios:
un mayor amor a Dios (oración),
un amor más generoso para el prójimo (limosna) y
un amor más verdadero de nosotros mismos (ayuno).

Este Miércoles de Ceniza nos volvemos a comprometer en el construir nuestras vidas sobre esos tres amores,
para que podamos ser más plenamente lo que Dios nos llama a ser, en Paz y Alegría.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB -Miércoles de Ceniza
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Primera lectura: Jl 2, 12-18
Esto dice el Señor:
"Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos,
con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos. Vuélvanse al Señor Dios nuestro, 
porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera,
rico en clemencia, y se conmueve ante la desgracia.
Quizá se arrepienta,
se compadezca de nosotros y nos deje una bendición,
que haga posibles las ofrendas y libaciones al Señor, nuestro Dios.

Toquen la trompeta en Sión,
promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen la reunión, junten a los ancianos,
convoquen a los niños, aun a los niños de pecho.
Que el recién casado deje su alcoba y su tálamo la recién casada.

Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: 'Perdona, Señor, perdona a tu pueblo.
No entregues tu heredad a la burla de las naciones. Que no digan los paganos: ¿Dónde está el Dios de Israel?' "
Y el Señor se llenó de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
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Salmo Responsorial: Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 / 
Por tu inmensa compasión y misericordia, 
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos, 
y purifícame de mis pecados.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Puesto que reconozco mis culpas, 
tengo siempre presentes mis pecados.
Contra ti sólo pequé, Señor, 
haciendo lo que a tus ojos era malo.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, 
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti, 
ni retires de mí ti santo espíritu.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Devuélveme tu salvación,
que regocija y mantén en mí un alma generosa.
Señor, abre mis labios, y cantará mi boca tu alabanza.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
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Segunda Lectura: 2 Cor 5, 20–6, 2
Hermanos: Somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es como si Dios mismo los exhortara a ustedes.
En nombre de Cristo les pedimos que se dejen reconciliar con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo "pecado" por nosotros,
para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.

Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto.
Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí.
Pues bien, ahora es el tiempo favorable; ahora es el día de la salvación.
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Aclamación antes del Evangelio: Sal 94, 8
R.
 Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón".
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
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Evangelio: Mt 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad
delante de los hombres para que los vean.
De lo contrario,
no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta,
como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles,
para que los alaben los hombres.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando des limosna,
que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto;
y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas,
a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente.
 Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto;
y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste,
como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara,
para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto;
y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará''.
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Oración:

Señor nuestro,
concédenos iniciar con el santo ayuno cuaresmal
un camino de verdadera conversión
y de afrontar con la penitencia
la lucha contra el espíritu del mal.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
Dios, por los siglos de los siglos.

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Segunda Reflexión (Opcional)
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Esto dice el Señor: "Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón,
con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos. (Joel 2, 12-18)

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza,
cuando recibimos las cenizas en nuestras frentes,
a menudo en forma de una cruz.
Cuando recibimos las cenizas queremos vivir la Cuaresma
como un tiempo de purificación y deseo santo,
ayudado por algunas prácticas evangélicas: la oración, el ayuno y la limosna.
Los cuarenta días de Cuaresma
hacen rememoran al tiempo que Jesús pasó en el desierto
antes de comenzar su ministerio público.

La Cuaresma está destinada a ayudarnos a vivir más efectivamente 
nuestra vida como cristiano.

No nos pide que suprimamos nuestros deseos normales, sino que los eduquemos y los purifiquemos.
Nuestros deseos serán demasiado pequeños si nuestros valores últimos son los de este mundo y no los del Reino.

Dios quiere que tengamos mucho más, nada menos que su mismo Ser.
San Agustín decía que la vida cristiana, «es un ejercicio de santo deseo».

En la Cuaresma nos sintonizamos con los deseos más elevados, con el anhelo profundo por Dios.
Jesús nos muestra el verdadero sentido de la oración, el ayuno y la limosna, las clásicas prácticas cuaresmales.
De éstos, la oración tiene el primer lugar.

La Oración
Nuestra eternidad será una relación con el Dios vivo, una relación que comienza en esta vida.
Durante la Misa, nuestra oración es mejor porque es compartida con otros, en medio de otros, en comunidad.
Nuestra oración nos conecta con el sacrificio amoroso de Cristo, ese sacrificio que nos abrió el cielo.
La oración se convierte allí en una práctica diaria de nuestra amistad con Dios, y abre nuestro camino a la vida eterna.

El Ayuno
Hoy en día, el ayuno es más complicado y difícil para nosotros,
es quizás más practicada por los musulmanes que por los católicos.
Es bueno disfrutar y apreciar nuestras comidas, la sobremesa y la convivencia que a menudo las acompaña.
Es también bueno encontrar un lugar en nuestras vidas para el ayuno.
El objetivo principal del ayuno cuaresmal no es un cuerpo bien tonificado y esbelto del que debamos estar orgulloso.
Muchos santos eran bastante corpulentos, otros en cambio eran esqueletos virtuales, pero tenían lo mismo en común:
practicaban la abnegación voluntaria, para incrementar su apetito por Dios.

La Limosna

  Todos nosotros sabemos que, de una manera u otra,
  lo ideal de dar limosna es un compartir compasivo.
  Además de donar con generosidad y ayudar material y económicamente
  a nuestro prójimo más necesitado.

  La Cuaresma es un buen momento
  para librarnos de algún desorden en 
nuestra vida.
  Con un poco más de visión, podríamos quizá hacer más
  para servir a los necesitados, no para ser alabados como generosos,
  sino para imitar la generosidad de Dios para con nosotros.

Este librarnos de algún desorden de nuestra vida, esta limpieza, es visto por San Agustín de Hipona
como una preparación para practicar el deseo santo, lo cual sólo es posible
en la medida en que nos liberemos del capricho supérfluo de seguir a las cosas de este mundo.
Este ejercicio por conseguir el deseo Santo, es como llenar poco a poco un recipiente vacío.

"Dios quiere llenarnos de todo lo que es bueno y agradable, expulsar lo malo y desagradable.
Si Dios quiere llenarnos de miel y estamos llenos de vinagre, ¿dónde irá a parar la miel?
Para disfrutarla o guardar la miel, primero se debe vaciar y limpiar el recipiente.
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sábado, 27 de enero de 2024

TOB - 6ta. Domingo - Sanando heridos no deseados -  Mc 1, 40-45

Primera lectura: Lv 13, 1-2. 44-46: ¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!
Salmo Responsorial: Salmo 31, 1-2. 5. 11: Perdona, Señor, nuestras pecados.
Segunda Lectura: 1 Cor 10, 31–11, 1: Háganlo todo para gloria de Dios.
Aclamación antes del Evangelio: Lc 7, 16: Dios ha visitado a su pueblo.
Evangelio: Mc 1, 40-45: "¡Sí quiero: Sana!"
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Hoy es la Jornada mundial del enfermo.
Todos necesitamos conectarnos con otros
porque a nadie le gusta sentirse aislado o separado de la familia,
los amigos o la comunidad. Un aspectos muy desafiante de la enfermedad o discapacidad puede ser el aislamiento que trae.

Cuando estamos enfermos o nuestro cuerpo se debilita,
no podemos tomar la misma iniciativa que antes
para conectarnos con los demás. Por su débil condición física,
las personas pueden quedar confinadas a su casa; las cosas que solían hacer al reunirse con otros ya no son posibles.

Ciertas formas de enfermedad son más aislantes que otras,
en la época de Jesús fue la lepra. Por razones higiénicas,
los leprosos tenían que vivir separados, 'fuera del campamento'.
Solo podían tenerse el uno al otro por compañía.
Vivían separados de su familia, sus amigos y la comunidad.

Tanto Jesús como el leproso pueden enseñarnos cómo salir de nuestro aislamiento,
incluso cuando las probabilidades parecen estar contra nosotros.
Todos podemos sentirnos tentados de vez en cuando a refugiarnos en nuestro caparazón,
ya sea por nuestra salud o alguna discapacidad o una experiencia pasada que nos haya agotado la vida.
Es en esos momentos que necesitamos algo de la iniciativa y la energía audaz del leproso.
Puede llegar un momento en que, como el leproso, tengamos que tomar nuestro coraje en nuestras propias manos
y, contra la expectativa convencional, salir en una dirección audaz.
Fue la desesperación lo que llevó al leproso a buscar a Jesús.
A veces, también para nosotros, puede ser nuestra desesperación lo que finalmente nos ayude,
nos conecte con esa persona que nos importa y a la que le importamos más de lo que nos damos cuenta
o nos pone en contacto con alguna reunión o grupo que tiene el potencial para hacernos bien
o incluso para transformar nuestras vidas. 

Sorprenden a veces las iniciativas de algunas personas
para conectarse con otros mucho menos saludables y mucho menos capaces físicamente.
Eso se ve siempre en la parroquia: personas mayores que dominan Internet,
que se han acostumbrado completamente a su hogar con Skype, Zoom, Youtube or TikTok;
personas más jóvenes que a pesar de una discapacidad grave han encontrado los medios
para vivir una vida muy plena que está marcada por el servicio de los demás.
El hombre que se acerca a Jesús bien podría ser el santo patrón
de todos aquellos que luchan por conectarse con los demás aún en contra de todas las probabilidades.

A diferencia del leproso, Jesús estaba perfectamente sano, pero tenía el mismo deseo de conectarse con los demás.
Cuando el leproso se le acercó, podría haberse apartado, como la mayoría de la gente lo hubiera hecho.
Jesús se mantuvo firme y se comprometió con el leproso, se acercó a él no solo de palabra, sino por acción.
Él no solo le habló, sino que lo tocó. 

A menudo, Jesús sana a las personas con su sola palabra;
pero este hombre que había sufrido un aislamiento extremo realmente necesitaba ser tocado.
Jesús hizo más de lo que le pidieron; tomó una iniciativa tan atrevida como el movimiento del leproso hacia él.
Fue tan lejos como cualquier ser humano pudo ir para liberar a este hombre de su aislamiento.
Lo que el Señor hizo por el leproso, lo desea continuar haciendo en nuestros días a través de cada uno de nosotros.
Hay muchas personas aisladas y solitarias entre nosotros. Debemos dar el paso que Jesús dio para tocar al leproso.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB Domingo 6
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Primera lectura: Lv 13, 1-2. 44-46
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Cuando alguno tenga en su carne una o varias manchas escamosas
o una mancha blanca y brillante, síntomas de la lepra,
será llevado ante el sacerdote Aarón o ante cualquiera de sus hijos sacerdotes.
Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro.
El que haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza descubierta,
se cubrirá la boca e irá gritando: '¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!'
Mientras le dure la lepra, seguirá impuro y vivirá solo, fuera del campamento".
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Salmo Responsorial: Salmo 31, 1-2. 5. 11/ R. Perdona, Señor, nuestras pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa a su pecado.
Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño.
R. Perdona, Señor, nuestras pecados.

Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado.
Te confesé, Señor, mu gran delito y tú me has perdonado.
R. Perdona, Señor, nuestras pecados.

Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos,
y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo.
R. Perdona, Señor, nuestras pecados.
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Segunda Lectura: 1 Cor 10, 31–11, 1
Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios.
No den motivo de escándalo ni a los judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana.
Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés,
sino el de los demás, para que se salven. Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.
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Aclamación antes del Evangelio: Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.
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Evangelio: Mc 1, 40-45
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso
para suplicarle de rodillas:
"Si tú quieres, puedes curarme".
Jesús se compadeció de él,
y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo:
"¡Sí quiero: Sana!"
Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad:
"No se lo cuentes a nadie; pero para que conste,
ve a presentarte al sacerdote
y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés".

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho,
que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad,
sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios,
a donde acudían a él de todas partes.

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Oración:

Dios nuestro,
que te complaces en habitar
en los corazones rectos y sencillos,
concédenos la gracia de vivir de tal manera
que encuentres en nosotros
una morada digna de tu agrado.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
Dios, por los siglos de los siglos.
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TOB - 5to Domingo - La Fe se fortalece en la fragilidad - Mc 1, 29-39

El escritor nacido en Belfast C.S. Lewis se propuso dar una explicación racional de la visión cristiana de la vida. En 1940, escribió sobre El problema del dolor, específicamente sobre el problema del sufrimiento. En 1961, veintiún años después, escribió un libro muy diferente, llamado, “observando la congoja, el pesar y el duelo”, donde detalla las reflexiones de un hombre cuya querida esposa ha muerto, lenta y dolorosamente, de cáncer. El libro describe vívidamente sus propias reflexiones y reacciones, como hombre de fe, ante la muerte de su esposa.

Su fe racional se hizo pedazos al enfrentar a un sufrimiento personal devastador. En una parte pregunta, ¿Dónde está Dios? Acude a él cuando estás necesitado y desesperado, cuando cualquier otra ayuda es en vano, ¿y qué encuentras? Una puerta que se cierra de golpe en tu cara y el sonido del cerrojo y del doble cerrojo desde el interior. Después de eso, silencio. Su esposa se llamaba Joy (Alegría, gozo). Lewis había escrito anteriormente un libro titulado Sorprendido por alegría, sobre el impacto que su encuentro tuvo en su vida. 

“Observando la congoja, el pesar y el duelo”, fue ampliamente admirado por su descripción auténtica del impacto del duelo. A pesar de que su fe racional y cerebral recibió una paliza con la muerte de Joy, Lewis no perdió su fe. Dice que desde la oscuridad de esta experiencia, llegó a amar a su esposa incluso más verdaderamente. Dios lo había ayudado a darse cuenta de que, debido a que el amor que él y su esposa se profesaban, ese amor había alcanzado su límite terrenal y ya estaba listo para su plena realización en el cielo.

La fe tiene que enfrentarse siempre con la cruz y llegar a un acuerdo con ella. Es a los pies de la cruz que la fe se purifica y se profundiza. En la Cruz, Jesús entró completamente en la oscuridad del sufrimiento humano. 

Dando su testimonio personal, Pablo dice: 'Por los débiles, me hice débil'. 
Eso es tan cierto en el caso de Jesús. Él entró en la debilidad de la condición humana. 
En otra parte, Pablo dice que "aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre, para que por su pobreza puedan enriquecerse". 

En la cruz, Jesús estuvo en su punto más frágil, débil y pobre; Fue entonces cuando, en palabras de CS Lewis, Jesús se volvió hacia Dios y su Padre le golpeó con la puerta en la cara, mientras gritaba: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". 

Sin embargo, Dios no abandonó a Jesús. Lo llevó a la plenitud de la vida a través de la muerte. 

El Jesús que fue crucificado en la debilidad, es el mismo Señor resucitado que está con nosotros en nuestros propios momentos de sufrimiento, así como estuvo sufriente y quebrantado en la cruz. Él está con nosotros como alguien que conoce nuestra experiencia desde adentro. Habiendo bajado a las profundidades y habiendo avanzado a través de esas profundidades hacia una vida más plena, él puede permitirnos hacer lo mismo. Él es el buen pastor que, mientras caminamos por el valle de las tinieblas, está allí con su cayado y su báculo, y nos conduce a manantiales de agua viva.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB - 5to Domingo
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Primera lectura: Jb 7, 1-4. 6-7
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:
"La vida del hombre en la tierra es visa de soldado y sus días, como días de un jornalero.
Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario,
así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor.

Al acostarme, pienso: '¿Cuándo será de día?'
La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.

Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha''.
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Salmo Responsorial: 146,1-2. 3-4. 5-6R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el albarlo.
El Señor ha reconstruido a Jerusalén, y a los dispersos de Israel los ha reunido. 
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

El Señor sana los corazones quebrantados, y venda las heridas;
tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

El puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre.
Grande es nuestro Dios, todos lo puede; su sabiduría no tiene límites.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
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Segunda Lectura: Mt 8, 17
Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
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Aclamación antes del Evangelio: Mt 8, 17R. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
R. Aleluya.
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Evangelio: Mc 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando".

Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido".
Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
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Reflexión opcional
4. Jesús no tenía miedo de los seres humanos, de su necesidad, su miseria, su desorden e incluso su maldad.
Él trajo su toque sanador para todas las situaciones.
He conocido a una o dos personas dotadas para el ministerio
y capaces de responder con compasión a cada persona que se acerca a ellos.
Han sido capaces de hacer una cantidad asombrosa de bien.

Hay un contexto más amplio para el trabajo de sanación de Jesús.
Tal vez esté indicado por una famosa variante textual en la lectura evangélica de hoy en día,
en lugar de "movido por la compasión", leemos "movido por la ira" en algunos manuscritos.
Jesús está enojado por vernos paralizados y bloqueados por fuerzas hostiles y opresivas
que se interponen en el camino del Reino de Dios.
Muchas personas están encerradas en parálisis espiritual y psicológica,
y la parálisis física que él cura podría ser el resultado de esa parálisis espiritual;
muchas personas son empobrecidas y marginadas y tratadas como leprosos en nuestra sociedad;
muchas personas están poseídas o obsesionadas por demonios de diversa índole:
prejuicios, odio, miedo, avaricia, apegos esclavizantes y adicciones.
La actividad de curación de Jesús es un golpe para liberarnos de todas estas formas de esclavitud. Su mensaje:
"Tus pecados te son perdonados". Levántate y camina, "es una palabra de liberación.
Después de Pentecostés, vemos a los Apóstoles y a su comunidad
continuar este trabajo sanador y liberador, en el nombre de Cristo, y continúa hasta el día de hoy,
cuando rezamos por los enfermos, cada vez que hablamos una palabra de perdón,
cuando abrazamos a los que la sociedad ha echado fuera.


sábado, 13 de enero de 2024

TOB - 4to. Domingo - camino a la unidad - Mc 1, 21-28

Primera lectura: Dt 18, 15-20: Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. 
Salmo Responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9: R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Segunda Lectura: 1 Cor 7, 32-35: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones.
Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 16: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.
Evangelio: Mc 1, 21-28: "¡Cállate y sal de él!"
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En el Evangelio, vemos que Jesús "enseña con autoridad, y no como los escribas". Nuestro conocimiento de Dios nos llega sobre todo de Jesús, 
nos dice que también el Padre nos conoce muy bien.
Si prestamos atención a su evangelio y hacemos tiempo para leer la Biblia, nuestras ideas acerca de Dios serán mucho más claras.
Además de la Biblia, tenemos la guía del Espíritu de Cristo, 
quien nos ayuda a orar, reflexionar y nos lleva para estar en la presencia de Dios.
Para ayudarnos a aplicar el mensaje de Jesús a cuestiones prácticas en la vida, tenemos la catequesis de la Iglesia, guiada por su Espíritu.

El propósito de la autoridad entre los cristianos es mantener viva 
la palabra del Señor en la comunidad, para que nos recordemos lo que Jesús dijo, y todavía dice, a nosotros sus seguidores. Su palabra es nuestra máxima autoridad. Cristo ejerce la autoridad no para oprimir, sino para liberar. 
Al expulsar demonios libera a los oprimidos. Sin embargo, si la autoridad 
en la Iglesia no está impregnada de la vitalidad de Jesús, le falta entonces la autoridad profética de Cristo mismo, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Por él, en fe y lealtad, podemos saber con certeza lo que Dios el Padre espera de nosotros, 
y lo que debemos hacer para obtener la vida eterna. 
Solo necesitamos una cosa: estar dispuestos a emprender lo que sea que él nos muestre, sin importar cuán difícil sea.
Entonces seré enviado con su autoridad. 
Si Cristo es la Palabra más completa de Dios para nosotros, no podemos tener reservas para hacer lo que él dice. 

Jesús fue reconocido como una persona de autoridad por la palabra que él habló y el impacto positivo de esa palabra en los demás.
Los creyentes que reconocen esta autoridad se hacen eco en la profecía de Is. 9, 1-2, parafraseada en Mt. 4, 16:
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
En última instancia, su autoridad estaba enraizada en Dios, en el Espíritu de Dios que descendió sobre él en su bautismo.
Creer en Jesús es creer en quién lo envióes creer que Él mismo dejó su espíritu para guiar a los creyentes.
Las primeras palabras públicas que pronunció después de su bautismo fueron: "el reino de Dios, el poder de Dios, está cerca." 
El poder liberador y vivificante de Dios estaba trabajando a través de él, 
y, por lo tanto, fue reconocido por otros como como uno con verdadera autoridad. 
El poder del amor de Dios trabajando a través de él le dio esa autoridad que la gente encontró tan atractiva y tan nueva.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB - 4to Domingo
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Primera lectura: Dt 18, 15-20
En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: 
"El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, 
entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán.

Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, 
cuando estaban reunidos en el monte Horeb: 
'No queremos volver a oír la voz del Señor nuestro Dios, 
ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no queremos morir'.

El Señor me respondió: 'Está bien lo que han dicho. 
Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. 
Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. 
A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, 
yo le pediré cuentas. 
Pero el profeta que se atreva a decir en mi nombre 
lo que yo no le haya mandado, 
o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte' ".
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Salmo Responsorial: Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9
Vengan, lancemos vivas al Señor, 
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

 Vengan, y puestos de rodillas, 
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; 
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

 Hagámosle casa al Señor, que nos dice: 
"No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto, 
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras".
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
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Segunda Lectura: 1 Cor 7, 32-35
Hermanos: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones.
El hombre soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle;
en cambio, el hombre casado se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposa,
y por eso tiene dividido el corazón.
En la misma forma, la mujer que ya no tiene marido y la soltera
se preocupan de las cosas del Señor y se pueden dedicar a él en cuerpo y alma.
Por el contrario, la mujer casada se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su esposo.

Les digo todo esto para bien de ustedes.
Se lo digo, no para ponerles una trampa, sino para que puedan vivir constantemente y sin distracciones
en presencia del Señor, tal como conviene.
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Aclamación antes del Evangelio: Mt 4, 16
R.
Aleluya, aleluya.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.
Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.
R. Aleluya.
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Evangelio: Mc 1, 21-28
En aquel tiempo, se hallaba Jesús a Cafarnaúm 
y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar.

Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, 
pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar:
"¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios". 
Jesús le ordenó: "¡Cállate y sal de él!" El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él.

Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: "¿Qué es esto?
¿Qué nueva doctrina es ésta? 
Este hombre tiene autoridad
para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen".
Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

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Oración de San Hilario
"Haz, Señor que me mantenga siempre fiel
a lo que profesé en el símbolo de mi regeneración,
cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.

Que te adore, Padre nuestro,
y juntamente contigo a tu Hijo;
que sea merecedor de tu Espíritu Santo,
que procede de ti a través de tu Unigénito. Amén."

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TOB - 3er. Domingo - Dependiendo de Dios - Mc 1, 14-20

Primera lectura: Jonas 3, 1-5. 10. Los ninivitas creyeron en Dios.
Salmo Responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Segunda Lectura: 1 Cor 7, 29-31. Les quiero decir una cosa: la vida es corta.
Aclamación antes del Evangelio: 
Mc 1, 15. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
Evangelio: Mc 1, 14-20. Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres.
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¿Cuán realista es el consejo de Pablo de vivir como si los eventos y preocupaciones ordinarios de la vida no importasen 
o como si los negocios, la planificación, los dolores, las posesiones y el resto no tuvieran una importancia fundamental? 
Debemos tener nuestras prioridades correctas y una visión equilibrada de las cosas, 
a saber, la cuestión de nuestro destino eterno y nuestra posición ante Dios.

Un roce con la muerte, un escape estrecho o un duelo reciente, podemos darnos cuenta de cuán triviales
son nuestras preocupaciones diarias habituales, en comparación con el misterio permanente de la vida y la muerte. 
¿Tiene la vida un propósito? ¿Va nuestra vida a algún lado, o es simplemente una farsa absurda? 

Hay tres reacciones comunes al misterio de la vida y la muerte: 

Primero: No puedes llevarlo contigo, así que gasta mientras puedas. 
Cuando estás muerto estás muerto y eso es todo! 
Aproveche al máximo estos cortos años, disfrútalos al máximo. 

Segundo: una vaga esperanza de que puede haber vida más allá de la tumba, pero no tiene mucho sentido pensar en ello, 
aunque haya un juicio castigador por los errores cometidos en esta vida. 

Tercero: una firme creencia de que Dios sostiene
cada vida humana de forma segura en su mano, 
de modo que la muerte es solo un paso en su presencia directa. 
Bíblicamente, no debemos preocuparnos por la muerte ni por nada. 
Hay que volverse a Dios, y obedecer su palabra.
"Busquen primero el reino de Dios y su gloria", dice Jesús. 
Si tomamos la decisión correcta y encajamos con el plan de Dios para nosotros,
entonces todo lo demás encuentra su lugar; vida y trabajo, 
matrimonio, éxitos y fracasos, enfermedad e incluso la muerte misma.

No importa cuánto tiempo hemos vivido en la fe, 
debemos renovar día a día nuestra confianza.
Necesitamos conversión, como la gente de Nínive, o la gente de Galilea. 
Jesús nos dice arrepiéntete, y cree. 
Cree que Dios es mi padre y tu padre; cree que él está cerca y es misericordioso; 
convéncete que la voluntad de Dios para ti es que seas salvo, y eso incluye la necesidad de vivir según su Evangelio.

"Arrepentirse" es el desafío que nuestro Señor lanza en su tiempo para poder ir construyendo el reino de Dios, 
haciendo nuestro primer acto de completa confianza y sumisión total al amor de Dios.

Asumiendo las palabras de Jesús, convertirse a creer en Dios el Padre, no significa vivir con la cabeza en las nubes. 
Nuestra fe cristiana fija nuestro objetivo de la vida por encima de las cosas pasajeras, 
pero también nos mantiene al tanto de los deberes cotidianos hacia otras personas. 
Escuchar el Evangelio, acogerlo y seguirlo, nos mantiene con los pies bien arraigados en la realidad,
más involucrados que nunca en llevar a cabo las tareas que tienen que hacerse aquí y ahora, porque ahora es el día de la salvación; 
ahora es el momento, que Dios nos ha dado para pagarle toda su bondad con nuestra acción de gracias a través del servicio al necesitado.
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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB - 3er Domingo
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Primera lectura: Jonas 3, 1-5. 10
En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: 
"Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar". 
Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. 
Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. 
Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: "Dentro de cuarenta días Nínive será destruida".

Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. 
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, 
cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.
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Salmo Responsorial: Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9
Descúbrenos, Señor, tus caminos, 
guíanos con la verdad de su doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador 
y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura.
Según ese amor y esa ternura,
acuérdate de nosotros.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Porque el Señor es recto y bondadoso, 
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
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Segunda Lectura: 1 Cor 7, 29-31
Hermanos: Les quiero decir una cosa: la vida es corta. 
Por tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; 
los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; 
los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él;
porque este mundo que vemos es pasajero.
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Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15
R.
Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios ya está cerca, dice el Señor. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.
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Evangelio: Mc 1, 14-20
Después de que arrestaron a Juan el Bautista,
Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios 
y decía: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio".

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, 
cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, 
echando las redes en el lago, pues eran pescadores. 

Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. 
Los llamó, y ellos, dejando en la barca 
a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.
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Oración de San Hilario
"Haz, Señor que me mantenga siempre fiel
a lo que profesé en el símbolo de mi regeneración,
cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.

Que te adore, Padre nuestro,
y juntamente contigo a tu Hijo;
que sea merecedor de tu Espíritu Santo,
que procede de ti a través de tu Unigénito. Amén."
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Notas exegéticas
"Después que arrestaron" (La Biblia de Jerusalén traduce: "Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios." 
Ésta y otras biblias traducen "entregaron, traicionaron" = Paradidomi en Griego) 
El paradidomi de Juan abre la puerta para el ministerio de Jesús, y el paradidomi de Jesús abrirá la puerta para el ministerio de los discípulos. 
El paradidomi de los discípulos (la sangre de los mártires) será la semilla plantada que hará brotar a la iglesia.
Aunque hay maldad en cada paradidomi, Dios también está actuando detrás de la escena, transformando los Viernes Santos en Domingos de Resurrección. 
La muerte “de un fiel mensajero de Dios nunca es una derrota…; siempre es una entrada a través de la cual el reino de Dios avanza y crece” (Geddert).