domingo, 4 de febrero de 2018

TOB - 5to Domingo - La Fe se fortalece en la fragilidad - Mc 1, 29-39

El escritor nacido en Belfast C.S. Lewis se propuso dar una explicación racional de la visión cristiana de la vida. En 1940, escribió sobre El problema del dolor, específicamente sobre el problema del sufrimiento. En 1961, veintiún años después, escribió un libro muy diferente, llamado, “observando la congoja, el pesar y el duelo”, donde detalla las reflexiones de un hombre cuya querida esposa ha muerto, lenta y dolorosamente, de cáncer. El libro describe vívidamente sus propias reflexiones y reacciones, como hombre de fe, ante la muerte de su esposa.

Su fe racional se hizo pedazos al enfrentar a un sufrimiento personal devastador. En una parte pregunta, ¿Dónde está Dios? Acude a él cuando estás necesitado y desesperado, cuando cualquier otra ayuda es en vano, ¿y qué encuentras? Una puerta que se cierra de golpe en tu cara y el sonido del cerrojo y del doble cerrojo desde el interior. Después de eso, silencio. Su esposa se llamaba Joy (Alegría, gozo). Lewis había escrito anteriormente un libro titulado Sorprendido por alegría, sobre el impacto que su encuentro tuvo en su vida. 

“Observando la congoja, el pesar y el duelo”, fue ampliamente admirado por su descripción auténtica del impacto del duelo. A pesar de que su fe racional y cerebral recibió una paliza con la muerte de Joy, Lewis no perdió su fe. Dice que desde la oscuridad de esta experiencia, llegó a amar a su esposa incluso más verdaderamente. Dios lo había ayudado a darse cuenta de que, debido a que el amor que él y su esposa se profesaban, ese amor había alcanzado su límite terrenal y ya estaba listo para su plena realización en el cielo.

La fe tiene que enfrentarse siempre con la cruz y llegar a un acuerdo con ella. Es a los pies de la cruz que la fe se purifica y se profundiza. En la Cruz, Jesús entró completamente en la oscuridad del sufrimiento humano. 

Dando su testimonio personal, Pablo dice: 'Por los débiles, me hice débil'. 
Eso es tan cierto en el caso de Jesús. Él entró en la debilidad de la condición humana. 
En otra parte, Pablo dice que "aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre, para que por su pobreza puedan enriquecerse". 

En la cruz, Jesús estuvo en su punto más frágil, débil y pobre; Fue entonces cuando, en palabras de CS Lewis, Jesús se volvió hacia Dios y su Padre le golpeó con la puerta en la cara, mientras gritaba: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". 

Sin embargo, Dios no abandonó a Jesús. Lo llevó a la plenitud de la vida a través de la muerte. 

El Jesús que fue crucificado en la debilidad, es el mismo Señor resucitado que está con nosotros en nuestros propios momentos de sufrimiento, así como estuvo sufriente y quebrantado en la cruz. Él está con nosotros como alguien que conoce nuestra experiencia desde adentro. Habiendo bajado a las profundidades y habiendo avanzado a través de esas profundidades hacia una vida más plena, él puede permitirnos hacer lo mismo. Él es el buen pastor que, mientras caminamos por el valle de las tinieblas, está allí con su cayado y su báculo, y nos conduce a manantiales de agua viva.

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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - TOB - 5to Domingo

Primera lectura: Jb 7, 1-4. 6-7
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:
"La vida del hombre en la tierra es visa de soldado y sus días, como días de un jornalero.
Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario,
así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor.

Al acostarme, pienso: '¿Cuándo será de día?'
La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.

Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha''.

Salmo Responsorial: 146,1-2. 3-4. 5-6R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el albarlo.
El Señor ha reconstruido a Jerusalén, y a los dispersos de Israel los ha reunido. 
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

El Señor sana los corazones quebrantados, y venda las heridas;
tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

El puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre.
Grande es nuestro Dios, todos lo puede; su sabiduría no tiene límites.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Segunda Lectura: Mt 8, 17
Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Aclamación antes del Evangelio: Mt 8, 17R. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
R. Aleluya.

Evangelio: Mc 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando".

Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

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