domingo, 5 de abril de 2015

TOB - Domingo de Pascua, La Resurrección del Señor - Jn 20, 1-9

A cuarenta días de penas le siguen Cincuenta de alegrías

Después de cuarenta días de preparación, es decir de la cuaresma, ahora siguen cincuenta días para celebrar al Señor Resucitado. Por esta razón, hoy tenemos lecturas maravillosas para este tiempo. Comienza con la historia de la tumba vacía en el cuarto Evangelio, algo parecidos a los demás, pero a la vez muy diferente.

No hay palabras para describir la resurrección, este hecho supera toda palabra. Aunque esto trae zozobra, miedo y dudas, para los discípulos, la resurrección es una experiencia de revelación. En el Antiguo Testamento, estas reacciones se asocian a la revelación (Moisés), que fue también un acontecimiento perturbador. Es algo totalmente inesperado que viene de fuera de las personas y produce un cambio radical en sus vidas. Para los discípulos, la resurrección es una novedad total, una nueva creación, un nuevo comienzo.

El acto implícito pero dubitativo de la fe del discípulo amado se convierte en explícito y directo en el “vio y creyó”, lo mismo que pasa en el encuentro entre María de Magdala y Jesús resucitado.

Si prestamos la suficiente atención y tratamos de ver las cosas con una mente abierta, podemos aprender lo mismo de estos dos "encuentros": Que la fe en la resurrección es un asunto del corazón, más que de la cabeza.

Al encontrar la tumba vacía, María Magdalena corre a los apóstoles y los sorprende con la noticia. Que buena nueva tan inesperada y difícil de creer.

Juan es el único Evangelista que involucra directamente a los apóstoles en la constatación de que la tumba de Jesús estaba vacía.

Ellos constatan por sí mismos; no están allí ni Jesús ni ángeles para orientarlos sobre el significado de este gran acontecimiento.
Aun así, una gran alegría los invade en medio de su inicial confusión. El Discípulo Amado y Pedro vieron los lienzos sin el cuerpo dentro de la tumba vacía, pero fue él quien entendió lo que esto significaba: que Jesús había resucitado de entre los muertos!

A veces, cuando encontramos un paisaje tan impresionante y hermoso, nos quedamos como embobados. Emocionamos empezamos a tomar cuanta foto podemos para tratar de captar la visión, las emociones, la experiencia, y la maravilla de la vista. Pero cuando tratamos de explicar esto a nuestros amigos, es inútil esperar que sientan y se emocionen del mismo modo que lo hicimos nosotros ante tal maravilla. Ellos sólo lo entenderían si ven por sí mismos lo que yo vi. Para aquellos que no entienden, las palabras sobran, y para los que sí entienden, las palabras no son necesarias.

La lectura de la historia de la resurrección nos deja esa misma sensación. Es un hecho profundamente misterioso, es imposible capturar el impacto en los corazones de sus seguidores, ese primer día de Pascua. Este evangelio, es realmente una gran noticia, es atemporal y lo sigue siendo para aquí y ahora. Debe tratar de reflejarme en las personas de esta historia, debo tratar de meterme dentro de la historia que San Juan narra hoy.

¿Soy como Magdalena, que dio la noticia de la resurrección a los demás?
¿Soy como los apóstoles que responden de inmediato y corren hacia la tumba para ver por sí mismos.

El relato de la resurrección de Jesús, me conmuevo profundamente, me toca y atrapa una y otra vez. En nuestras oscuridades y desolaciones - todos tenemos alguna- cuando clamamos a Dios por ayuda, cuando gritamos desde el corazón: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" y leemos esta lectura, de veras entendemos que Dios ni se olvida ni nos abandona. Iluminados por esta luz victoriosa descubrimos que la hora más oscura es justo antes del amanecer.

Pongámonos en la mañana de Pascua, rodaron la piedra de la entrada de la tumba.
¿Puedo imaginar que a veces mi corazón es como una tumba en espera de la resurrección?
¿Puedo imaginar algo parecido a una piedra que me está frenando de disfrutar la vida en plenitud?

De repente es una adicción, una compulsión o algún secreto oculto y oscuro que nunca he compartido con nadie.
Podemos estar tan enfermos como oscuros son nuestros secretos. El Papa Francisco nos recuerda: "Estamos llamados a ser personas de esperanza gozosa, no profetas del juicio final!" Gracias a la resurrección de Jesús, todos podemos tener una alegría esperanzada, y estamos obligados a compartirla con el mundo.

Enamorarse de Dios
No hay nada más práctico
que encontrar a Dios.

Es decir, enamorarse
rotundamente y sin ver atrás.

Aquello de lo que te enamores,
lo que arrebate tu imaginación,
afectará todo.

Determinará
lo que te haga levantar por la mañana,
lo que harás con tus atardeceres,
cómo pases tus fines de semana,
lo que leas, a quien conozcas,
lo que te rompa el corazón
y lo que te llene de asombro
con alegría y agradecimiento.

Enamórate, permanece enamorado,
y esto lo decidirá todo.

(Atribuido a Pedro Arrupe, SJ 1907-1991)


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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano - Ciclo B - Pascua de resurrección, Misa del Día


Primera lectura: Hch 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos.

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos.

El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados”.


Salmo Responsorial: Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23 / R. (24) Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”.
R./ Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho.
R./ Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente.
R./ Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.


Segunda Lectura: Col 3, 1-4
Hermanos:
Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.

O bien:
1 Cor 5, 6b-8
Hermanos:
¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

Secuencia
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado, que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla,
y, muerto el que es la vida, triunfante se levanta.

“¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?”
“A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,
los ángeles testigos, sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Vengan a Galilea, allí el Señor aguarda;
allí verán los suyos la gloria de la Pascua”.

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia
que estás resucitado; la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate de la miseria humana
y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

Aclamación antes del Evangelio: 1 Cor 5, 7b-8a
R. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua.
R. Aleluya.


Evangelio; Jn 20, 1-9
El primer día después del sábado,
estando todavía oscuro,
fue María Magdalena al sepulcro
y vio removida la piedra que lo cerraba.

Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.


Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados.

domingo, 15 de marzo de 2015

TOB - 4to Domingo de Cuaresma - Dios mandó su Hijo al mundo - Juan 3, 14-21


2Cr 36, 14-16.19-23: La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo
Salmo 136: Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti
Ef 2,4-10: Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo
Juan 3,14-21: Para que el mundo se salve por él (responde a la pregunta de Nicodemo «¿cómo puede ser eso?», se refiere al nuevo nacimiento en el Espíritu. Es también la 2da y última parte del diálogo de Jesús con este “jefe” fariseo de Jerusalén.

Con la primera lectura concluye el segundo libro de las Crónicas, del AT. Resumen bien el esquema interpretativo de la historia por parte de los redactores bíblicos, y del mismo pueblo. Ante este texto cabe preguntarnos: ¿En qué sentido son «revelación», y en qué sentido no lo son? En la Biblia, hay muchas tradiciones, elementos, categorías, leyendas y símbolos procedentes de la religiosidad del Oriente Próximo, donde se halla ambientada.

En su carta a Los Efesios, después de agradecer  el don de la fe; Pablo describe comparativamente dos tiempos y los contrasta entre sí:
1)    El tiempo de la muerte que corresponde a “delitos y pecados” según el “proceder de este mundo” bajo el dominio de Satanás. Es tiempo de esclavitud e indigno para las personas. Porque es “rico en misericordia”, Dios rescata de entre ese tiempo tanto a judíos como a gentiles, por la resurrección de Jesús, “juntamente con su Cristo” les da nueva vida. Por la fe, sólo la gracia puede “explicar” tanta sobreabundancia de amor divino.
2)     El tiempo de la resurrección trae una “nueva creación” en Cristo Jesús. Esto se expresa en las “buenas obras” practicadas por quienes han recibido vida nueva. Para ellos la “medida” de las buenas obras es la misma de Dios: el amor. El tiempo de la resurrección es de afirmación de la vida en el amor. Para la fe cristiana, la muerte (la esclavitud) no tiene la última palabra. En su carta, Pablo llama a la Iglesia nacida entre la gentilidad a vivir a plenitud como nuevas criaturas el tiempo de la resurrección.

El nombre Nicodemo significa “el que vence al pueblo”. Nicodemo es un fariseo importante, se autodefine como hombre de la Ley, que observa rígidamente porque la considera como la expresión suprema e indiscutible de la voluntad de Dios para la persona. Es un “jefe”, miembro del Gran Consejo o Sanedrín, órgano de gobierno de la nación. Éste  grupo de los letrados fariseos era el más influyente y dominaba por el miedo a los demás miembros del Consejo.

Juan resalta que Nicodemo es una figura muy representativa, por eso lo hace hablar en plural. En su evangelio, Juan describe el diálogo de Jesús con Nicodemo como un diálogo con los representantes del poder y de la Ley. 

Nicodemo llama a Jesús “Rabbí”, un término generalmente usado solo para los letrados o doctores de la Ley que eran los encargados de mostrar al pueblo el verdadero camino de Dios. Así es como Nicodemo, el legalista ve a Jesús, aunque hasta el momento, Jesús no da pie para tal interpretación de su persona.

Nicodemo proyecta en Jesús la idea farisea de Mesías-maestro, avalado por Dios para interpretar la Ley, instaurar el reinado de Dios y enseñar al pueblo la perfecta observancia de la Ley de Moisés. No ha comprendido el cambio nuevo y radical que propone Jesús. Los fariseos ven en la Ley el futuro de Israel; Jesús, trae el nacimiento en el Espíritu que abre el reino de Dios al porvenir humano. La persona no puede obtener plenitud y vida solo por la observancia de una Ley, sino que completa su ser por su capacidad de amar. Sólo personas dispuestas a entregarse hasta el fin pueden construir con Jesús la sociedad verdaderamente justa y humana. La Ley no elimina las raíces de la injusticia. Por eso, una sociedad basada sobre la Ley, no sobre el amor, sigue siendo opresora, codiciosa, injusta.

Jesús “bajó del cielo”, sin dejar de ser “del cielo”, “para que todo el que crea tenga vida eterna”. Jesús resalta la relación que hay entre creer y vivir en las obras de la vida eterna, en el Reino de Dios. “Bajar del cielo” y ser “levantado” es una acción de amor de Dios por los que lo aman. Frente a la exigencia  farisaica de la Ley, Juan propone la dinámica liberadora de la fe en Jesús. “levantado” (clavado en la cruz), como Moisés levantó la serpiente en el desierto.

Creer es la respuesta al inmenso amor de Dios,  no es un concepto, o una doctrina; es un acto de amor, por el anunciamos la venida del Reino de Dios. Es la reciprocidad del amor. La humanidad será juzgada con el criterio de la fe, como acto de amor recíproco. Juan insiste que una humanidad justa y feliz sólo es posible sobre el amor, no sobre la Ley. Ésa es la fe que proclama Juan, una fe real y concreta de los seguidores de Jesús, luchadores por la justicia y la verdad que me acerca a Jesús en mi interacción amorosa y justa con los demás.


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LECTURAS BÍBLICAS EN LENGUAJE LATINOAMERICANO, 4ta de Cuaresma, B



1ra Lectura: 2 Crónicas 36, 14-16. 19-23. La ira y la misericordia del Señor se manifiestan en la deportación y en la liberación del pueblo

También las autoridades de Judá, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando las prácticas infames de los pueblos paganos y profanando el templo que el Señor había consagrado en Jerusalén.

El Señor, Dios de sus padres, les enviaba continuamente mensajeros, porque sentía lástima de su pueblo y de su morada; pero ellos se burlaban de los mensajeros de Dios, se reían de sus palabras y se burlaban de los profetas, hasta que la ira del Señor se encendió sin remedio contra su pueblo.

Incendiaron el templo, derribaron la muralla de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y destrozaron todos los objetos de valor. 

Se llevó desterrados a Babilonia a los supervivientes de la matanza y fueron esclavos suyos y de sus descendientes hasta el triunfo del reino persa. Así se cumplió lo que anunció el Señor por Jeremías, y la tierra disfrutó de su descanso sabático todo el tiempo que estuvo desolada, hasta cumplirse setenta años.

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para cumplir lo que había anunciado por medio de Jeremías, movió a Ciro, rey de Persia, a promulgar de palabra y por escrito en todo su reino: Ciro, rey de Persia, decreta: El Señor, Dios del cielo, me ha entregado todos los reinos de la tierra y me ha encargado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Todos los de ese pueblo que viven entre nosotros pueden volver. Y que el Señor, su Dios, esté con ellos.

Salmo responsorial: 136. 
R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Junto a los canales de Babilonia nos sentamos, y lloramos con nostalgia de Sión.
En los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras.
R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

Allí mismo los que nos deportaron nos pedían canciones,
nuestros opresores, canciones alegres: Cántennos una canción de Sión.
R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

¡Cómo cantar un canto del Señor en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.
R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.

que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti,
si no exalto a Jerusalén como colmo de mi alegría.
R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.


Efesios 2, 4-10:
Estando muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo

Pero Dios, rico en misericordia, por el gran amor que nos tuvo, estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo —¡ustedes han sido salvados gratuitamente!—; con Cristo Jesús nos resucitó y nos sentó en el cielo, para que se revele a los siglos venideros la extraordinaria riqueza de su gracia y la bondad con que nos trató por medio de Cristo Jesús.

Porque ustedes han sido salvados por la fe, no por mérito propio, sino por la gracia de Dios; y no por las obras, para que nadie se gloríe. 

Somos obra suya, creados por medio de Cristo Jesús para realizar las buenas acciones que Dios nos había asignado como tarea.


Juan 3, 14-21: 
Dios mandó su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: Como Moisés en el desierto levantó la serpiente, así ha de ser levantado el Hijo del Hombre, para que quien crea en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que quien crea en él no muera, sino tenga vida eterna.  
Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por medio de él.

El que cree en él no es juzgado; el que no cree ya está juzgado, por no creer en el Hijo único de Dios.

El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz. Y es que sus acciones eran malas. 

Quien obra mal detesta la luz y no se acerca a la luz, para que no delate sus acciones.  En cambio el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz para que se vea claramente que todo lo hace de acuerdo con la voluntad de Dios.

domingo, 8 de marzo de 2015

TOB - 3er Domingo de Cuaresma - En tres días lo levantaré - Jn 2, 13-25

Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré

Éx 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés
Salmo 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna
1Cor 1,22-25: Predicamos a Cristo crucificado, sabiduría de Dios
Jn 2,13-25: Destruyan este templo y en tres días lo levantaré

San Juan coloca la manifestación mesiánica de Jesús al comienzo de su actividad pública, los pone tres veces en el contexto de una fiesta de Pascua en Jerusalén. 
Juan encuadra la actividad pública de Jesús en el tiempo religioso de  “los judíos”.  

El tres simboliza el poder de lo novedoso que viene: 

1- Jesús trae una nueva Alianza.  
2- El tiempo del Reino inaugura una fiesta nueva y constante.
3- A los tiempos de las fiestas judías se contrapone un tiempo fuera de lo común y alternativo. 


La revelación mesiánica de Jesús enfrenta al poder del templo, símbolo de las instituciones, la gloria y el poder de la nación judía. Con Jesús comienza una nueva identidad. 

Esta tensión se reafirma en el uso del conocido símbolo del “látigo con cuerdas” o “el látigo del Mesías” que significa la violencia de la era mesiánica que comienza. 


Jesús usa el “látigo” para resaltar su identidad y el proyecto que encarna.
A latigazos arroja fuera del templo los animales vendidos para los sacrificios. 


Estos animales y sus potenciales compradores ricos son arrojados fuera del horizonte del nuevo proyecto mesiánico-profético. Para los ricos, el sacrificio era el momento cumbre. Jesús declara la invalidez del culto de los ricos. 

Igual que los profetas de antes, Jesús denuncia «el culto que encubre la injusticia», declara infame «la injusticia del culto mismo», por ser explotador, pero sobre todo «por ser la legitimación religiosa de la injusticia y del crimen». No quiere reformar del culto, sino abolirlo.

Los bueyes eran símbolo del poder de la sociedad tributaria-monárquica. 
El primer rey de Israel salió del “grupo de campesinos propietarios de bueyes”. Latifundistas, bueyes y sacrificios en el templo eran parte de un solo proyecto. 
Al dios Baal de los agricultores cananeos lo representaba un buey. 

Agricultura y ganadería desarrollan su propio dios y su propio culto. Estos ricos eran aliados de Herodes y afirmaban su poder, y él, en retribución, la riqueza de su templo. Por eso, desde la reforma de Josías, el templo estaba lleno de bueyes.  

Las ovejas representan al pueblo, encerrado y condenado al sacrificio por dirigentes que los explotan y asesinan, viven a costa del rebaño pero lo sacrifican y destruyen. Jesús quiere rescatar al pueblo, la verdadera víctima del culto. 
Al esperar la utopía del Reino, la agitación del primer siglo hizo pensar a muchos grupos judíos que la hora estaba cerca. 

Para los zelotas era hora de tomar las armas contra los romanos e instaurar el reino de Dios, donde el templo y su personal estén libres de todo imperio. 


Con ayuda de las autoridades romanas, los saduceos buscaban mantener como mejor podían el culto del templo. 


Los esenios también estaban listos para tomar las armas por el Reino, pero se retiraron al desierto a esperar el momento oportuno (kairós) ya que el templo estaba en manos ilegítimas. 


Para los fariseos, la llegada del Reino debía acabar con el dominio romano y restaurar la autonomía del templo, no entraron a ninguna guerrilla sino que se dedicaron a la más riguroso observancia de la ley.

El templo de Jerusalén fue uno de los mayores bancos antiguos donde los poderosos depositaban sus tesoros por la inmunidad que les daba su carácter sagrado. 

Todo varón judío mayor de 21 años pagaba un tributo anual al templo, muchos donativos en dinero terminaban en el tesoro del templo.
 Estos tributos y donativos no se pagaban con monedas con la efigie idolátrica del césar, sino con monedas propias acuñadas por el templo. Los contribuyentes cambiaban sus monedas por las del templo y los cambistas cobraban su comisión; ellos eran “el sistema financiero” de la época. Jesús rechaza el culto injusto de los poderosos al desparramar las monedas de los cambistas y echar fuera con toda su mercancía a los vendedores de palomas.

Las palomas eran animales sacrificiales menores con que los pobres ofrecían su culto a Yahvé. El  que sus vendedores sean los únicos a quienes Jesús se dirige y a los que hace responsables de la corrupción del templo, indica la enorme preocupación de su Padre por la suerte de los pobres y su enojo con quienes hacen negocio con su pobreza. Jesús se dirige a los vendedores mismos acusándolos de explotar a los pobres por medio del culto, del impuesto, y del fraude de lo sagrado.


El culto daba enormes riquezas a la ciudad y a los comerciantes,
sostenía a la nobleza sacerdotal, al clero y a los empleados. 

El templo es “casa del mercado”, y allí el dios es el dinero. 
- Tirando sus mesas y monedas Jesús ataca el tributo al templo. Junto con sus discípulos van a desenmascarar y a oponerse al injusto sistema económico, ideológico y religioso que representa el templo de Israel, ese que explota económicamente al pueblo. 
- Llamando a Dios mi Padre, Jesús lo saca del sistema religioso del templo. 
Su relación con Dios no es religiosa sino familiar, esa es la casa familiar. 
Esa familiaridad le da el derecho para actuar en nombre de su padre.
Lo hace con firmeza y autoridad porque en la casa del Padre no puede haber ni comercio, ni injusticia  ni explotación. 
La casa-familia acoge al que necesite amor, intimidad, confianza, afecto. 

Frente al poder de Herodes (46 años para construir el templo) 
surge el poder amoroso e inclusivo del resucitado (3 días con su propio cuerpo). 
Jesús da un paso más radical al proponerse él mismo como santuario de Dios-Padre. 

El Reino de Dios no quiere templos sino cuerpos vivos. 
En los santuarios de Dios brilla su presencia y su amor, si viven dignamente. 
Jesús restaura la humanidad a partir del principio de la vida humana en cuerpos que viven con dignidad. 
Sobre esta base es posible soñar y construir otra manera de vivir y otra manera de creer.



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Lecturas Bíblicas en Lenguaje Latinoamericano, 3ra de Cuasresma - B


1ra. Lectura: Éxodo 20, 1-17. La Ley se dio por medio de Moisés
Dios pronunció las siguientes palabras: —
Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud. 
- No tendrás otros dioses aparte de mí.
- No te harás una imagen, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo,
  abajo en la tierra o en el agua bajo tierra.
- No te postrarás ante ellos, ni les darás culto; porque yo, el Señor, tu Dios,
  soy un Dios celoso: castigo la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos
  cuando me aborrecen; pero actúo con lealtad por mil generaciones
  cuando me aman y guardan mis preceptos.

- No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso.
  Porque el Señor no dejará sin castigo a quien pronuncie su nombre en falso.

- Fíjate en el sábado para santificarlo. Durante seis días trabaja y haz tus tareas,
  pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios:
  no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava,
  ni tu ganado, ni el emigrante que viva en tus ciudades.
  Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y lo que hay en ellos,
  y el séptimo descansó; por eso el Señor bendijo el sábado y lo santificó.

- Honra a tu padre y a tu madre; así prolongarás tu vida en la tierra
  que el Señor, tu Dios, te va a dar.

- No matarás.
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No darás testimonio falso contra tu prójimo.

- No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava,
  ni su toro, ni su asno, ni nada que sea de él.



Salmo responsorial: 18 / R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; 
el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; 
la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; 
los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.
Más preciosos que el oro, más que el oro fino; 
más dulces que la miel de un panal que destila.
R/. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.



1Cor 1, 22-25. Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero, para los llamados, sabiduría de Dios
Hermanos: Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero, para los llamados -judíos o griegos-, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.


Juan 2,13-25. Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas,
y a los cambistas sentados;
y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes;
y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas;
y a los que vendían palomas les dijo:
"Quiten esto de aquí;
no conviertan en un mercado la casa de mi Padre."
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
"El celo de tu casa me devora."
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
"¿Qué signos nos muestras para obrar así?"
Jesús contestó:
"Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré."
Los judíos replicaron:
"Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos,
los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía;
pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos
y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.